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EUGENIO BURZACO
OPINION
PRENSA
CONTACTO
03-08-2006
Ocultar la inseguridad sólo logrará acrecentarla
Al margen de la reciente controversia entre el ministro del Interior y la prensa en torno del incremento de la sensación de inseguridad en la población, zanjada con un oportuno y valorable pedido de disculpas por parte del funcionario, resulta necesario que el gobierno nacional todo entienda que ocultar estadísticas acerca de delitos y de hechos de violencia en nada ayudará a revertir el problema ni las percepciones de los habitantes.
  
Desde el Gobierno se ha calificado como "truchas" y "no oficiales" las cifras resultantes de un trabajo elaborado por la División Estadísticas de la Policía Federal, conocido dos fines de semana atrás, según el cual el aumento de la inseguridad en la Capital Federal es una realidad y no la percepción exagerada de una parte de la sociedad.
  
Lamentablemente, mientras desacreditan esos datos estadísticos, los funcionarios de turno han privado a la opinión pública de la difusión de índices oficiales sobre hechos delictivos cometidos en la Capital y en el resto del país que, hasta no hace mucho, eran informados regularmente a través de los medios de comunicación y de una página de Internet. La respuesta oficial sólo se limitó a decir que tales datos no se suministrarían por constituir "información clasificada", esto es, reservada.
  
De acuerdo con el citado estudio de la Policía Federal, en el primer cuatrimestre de este año, las denuncias por robos registradas en las comisarías porteñas subieron el 3,77 por ciento respecto del mismo período de 2005. Pero si se compara el mes de abril de ambos años, el crecimiento fue del 11 por ciento, es decir, 6347 casos.
  
En cuanto a la sustracción de automóviles, si bien bajó el 2,07 por ciento comparando el primer cuatrimestre de 2006 con el de 2005, hubo en abril un alza importante. De 2005 a 2006, tanto en la vía pública como en garajes públicos y privados, los robos de vehículos crecieron el 15,31 por ciento.
  
Los robos con armas han disminuido, pero son cada vez más los cometidos sin ellas. De 16.011 ocurridos en el primer cuatrimestre de 2005, pasaron a 17.161 en el mismo período de este año.
  
El estudio revela también que en la ciudad de Buenos Aires se denuncian ocho robos y cinco hurtos por hora. Y, en este sentido, los datos oficiales sobre delitos contra la propiedad presentan un cuadro preocupante.
  
Cabe mencionar que los indicadores muestran una muy leve tendencia general a la baja del delito en todo el país. Según el informe mencionado, el total contabilizado en 2004 había sido de 1.243.827 hechos delictivos mientras que en 2005 esa cifra fue de 1.206.946, según las denuncias recibidas por las fuerzas de seguridad. En cuanto a los homicidios, en 2005 hubo un descenso de los registrados en todo el país respecto de 2004. Sin embargo, en la Ciudad de Buenos Aires hubo un leve incremento, pues en 2004 se registraron 127 casos contra 130 de todo 2005. En el primer cuatrimestre de 2006 hubo 36 contra 46 del mismo período de 2005.
  
Una reciente encuesta de la consultora Poliarquía da cuenta de una fuerte caída del índice de seguridad ciudadana en la ciudad de Buenos Aires. El 66 por ciento de los encuestados dijo que no se siente seguro viviendo en el distrito porteño y el 55 por ciento sostuvo que la inseguridad aumentó en los últimos meses.
  
Más allá de las estadísticas, la sensación de indefensión que tiene la ciudadanía, fundamentalmente en el área metropolitana, se encuentra plenamente justificada. Y esa percepción aumenta a medida que se multiplican los ejemplos de permisividad por parte de las autoridades nacionales ante distintas modalidades delictivas. Cuando se premia con cargos públicos a quien encabezó la toma de una comisaría o a quienes se cansaron de cortar rutas, cuando se advierte que las fuerzas policiales en ocasiones parecen proteger más a un grupo de piqueteros que impide el tránsito por una avenida que a los automovilistas que reclaman su derecho a circular libremente por las vías creadas para tal fin, aumenta la sensación de desprotección ciudadana.
  
La desconfianza de buena parte de la sociedad en quienes deben velar por su seguridad también crece cuando, insólitamente, desde el gobierno nacional se pretende ocultar los índices de delincuencia.
  
En cierta oportunidad se dijo que las estadísticas no se publicaban por respeto a las víctimas de los delitos. Cualquiera haya sido la razón, lo cierto es que los datos dejaron de publicarse.
  
No se comprenden las razones tenidas en cuenta para dejar de dar a conocer las estadísticas que el Gobierno publicaba en una página de Internet con el fin de que los vecinos conocieran el mapa del delito y los problemas que afectaban a cada barrio. No sólo se trata de un servicio que se brinda a la comunidad para mantenerla informada, sino también para protegerla y alertarla. Esconder las estadísticas sobre los delitos que se cometen -como ocultar la suciedad debajo de la alfombra- no servirá para superar el problema de la inseguridad. Por el contrario, podría llegar a acrecentarla.
 
 
Diario La Nación