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EUGENIO BURZACO
OPINION
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23-10-2012
Burzaco: En seguridad son muchos los errores y los resultados están a la vista
Fue el encargado de dirigir los primeros pasos de la Policía Metropolitana en la ciudad de Buenos Aires, también ocupó una banca en la Cámara de Diputados de la Nación en representación del PRO. Hace unos días estuvo en Salta para hablar del nuevo rol de la policía y cómo se formó al policía comunitario en Capital. En un encuentro con El Tribuno cuestionó la medida de trasladar a miembros de Gendarmería a realizar tareas de prevención en los centros urbanos. "Se desprotege las fronteras y por ende por allí pasa el narcotráfico”, recordó. El abogado especialista en seguridad recordó el grave problema que tiene Salta al ser un provincia limítrofe permeable al narcotráfico.
 
¿En qué situación ve a la policía de Salta?
Creo que lo que tiene Salta como todas las provincias limítrofes es el avance del narcotráfico y esto hace muy difícil trabajar un aspectro tan amplio con muchas dificultades. Además ahora que los gendarmes son enviados a las ciudades, las fronteras quedan desprotegidas y van haciendo del narcotráfico una realidad cada vez más compleja. En Salta hay varias iniciativas, como la policía judicial. Estas reformas son buenas si hay recursos detrás con un trabajo pormenorizado.
 
Salta cuenta con el Cuerpo de Fiscales de Investigación. ¿En otras provincias se aplicó este modelo? ¿cuáles fueron los resultados?
Por un lado armar un policía judicial puede ser bueno si hay recurso detrás. Por otro lado, hay parte de la investigación que tiene que quedar en las manos de la policía, porque la policía está en el día, en la calle. Lograr ese equilibrio es difícil. Creo que quien mejor lo ha logrado es la policía de Córdoba que tiene la aplicación de una policía judicial. Sin embargo, hay ejemplos en todo el mundo de que las policías deben tener un área de investigación propio, porque están todo el día dirimiendo entre la prevención con la acción en la calle y los delitos. Además sin un área criminal es muy difícil actuar contra la trata de personas, el narcotráfico y los delitos complejos que tienen hoy las grandes ciudades. Uno no puede desarticular un área de investigaciones dentro de una policía. En caso de Córdoba, la Procuración depende del poder judicial y es importante que ellos vayan armando un policía científica como es la investigación de ADN. Ahora el uso de la tecnología permite determinar muchas cosas en la escena del crimen. Creo que el equilibrio también es importante. No se puede desarticular las áreas de investigación dentro de las policías porque cumplen un rol importante dentro de la estructura policial.
 
¿Cuál es su análisis sobre la medida de trasladar miembros de Gendarmería a las calles?
Soy bastante crítico al respecto. No porque no hagan bien su trabajo e incluso tienen menos nivel de corrupción que otras provincias, pero la verdad es que hay varios errores estructurales serios en esta medida. Se desprotege las fronteras y por ende por allí pasa el narcotráfico. Se los saca de su medio y de su formación específica. Se pretende un personal que está acostumbrado a trabajar en grupo y en largas distancias, trabaje en lugares urbanos como policía comunitaria con códigos procesales que no conocen. Son muchos los errores y los resultados están a la vista. Parte de esta estrategia equivocada, la estamos viendo en estos días con el reclamo salarial de los gendarmes. Es un error grave a nivel nacional que oculta los malos salarios, que oculta la desproligidad de que el Estado paga en negro y le hace pagar el costo de ese blanqueo al personal policial. Hay un problema de trasfondo operativo. En Gendarmería hay muchas personas que vienen de las provincias y que ahora que viven condiciones infrahumanas en las ciudades.
 
En unos meses se comenzará a tratar la reforma del Código Penal, en el medio pasarán muchos meses. ¿No se podría avanzar, mientras, con leyes como la del registro de ADN?
Personalmente lo llevé adelante en la Cámara de Diputados y es mi caballito de batalla. Esta es una herramienta que hoy en día tiene un 100% de exactitud y que puede ayudar a dilucidar un montón de crímenes. Sobre todo los crímenes de índole sexual que son recurrentes, en los que hay una alta tasa de reincidencia. Si se utiliza con el debido resguardo y recaudo, es muy útil. En los países más avanzados del mundo esto ya se aplica y acá todavía lo estamos discutiendo. Uno tiene que darle a los jueces y los fiscales las herramientas para que estos delitos no sigan ocurriendo.
 
Salta tiene un grave problema con el narcotráfico que incluye hasta crímenes de ajustes de cuentas. ¿Qué medidas se pueden tomar?
Argentina cambió de patrón con respecto al crimen organizado. Era un país de tránsito y ahora es un país de producción y consumo y hay una actitud del Gobierno de negar este problema. Es como pensar que si no lo vemos y no lo hablamos no pasa. La verdad es que estos ajustes ocurren porque los cárteles operan en Argentina, porque hay fábricas en el país. Si no queremos llegar a lo que pasa en Venezuela, Colombia, Brasil o México tenemos que empezar a actuar ahora. No solo está pasando en Salta, también ocurre en Rosario. Si Rosario sigue con el mismo patrón tendrá casi 200 homicidios en el año. Una enorme cantidad son ajustes de cuentas o por peleas territoriales. La primera manera de resolverlo es sincerar la discusión y después tomar decisiones en medidas estructurales. El país está a tiempo de evitar acciones mayores, pero el problema es que no se hace nada hace rato, y después tenemos que ciudades fronterizas van a empezar a ver con más frecuencia este tipo de crímenes aberrantes.
 
¿La aplicación de las purgas reducen la corrupción?
La remoción del personal corrupto es necesaria. No se puede convivir con gente que se viste de policía y es delincuente. Ahora, las purgas generalizadas, que no actúan sobre quienes son culpables, no me gustan tampoco. Porque quiebran la cadena de mando, porque pagan justos por pecadores. Creo que se deben crear mecanismos de control. En la Policía Metropolitana creamos una auditoría que no dependía de la fuerza de seguridad que se encargaba de si había que remover a alguien, era el organismo el que lo hacía. Muchas veces esta medida es una especie de simplificación y cuando la situación se desborda se saca un montón de gente. Las policías no pueden permitir conductas ilegales pero creo que se deben hacer en forma puntual.
 
Fue positiva su experiencia como civil en la conducción de una fuerza de seguridad...
Creo que fue una experiencia muy útil. Sobre todo entendiendo que había que hacer una policía nueva. Había que hacer un trabajo de concientización en la sociedad y en la dirigencia política de hacia dónde íbamos, cómo era este nuevo modelo de policía comunitaria, porqué hacíamos la reforma. Ayudó mucho que fuera un jefe civil. A fines diciembre dejé el mando de la fuerza y asumió un policía, pero estoy convencido de que el espíritu de la fuerza no va a cambiar. También quedó de manifiesto un déficit que hay en la Argentina y es que no hay civiles especializados en materia de seguridad. No hay carrera de grado ni posgrado que genere especialistas en esta materia. Ahí hay un déficit, me tocó como funcionario público no tener tantos civiles preparados para llevar adelante esta función. Esto es parte de la visión que debe tener la dirigencia política futura. Hay que crear centros de formación. Si bien en el caso de Salta está la Escuela de Gendarmería y la Escuela de la Policía Federal, son derivados de las fuerzas de seguridad. Recién ahora las universidades nacionales están empezando a crear algunas carreras. Hay que poner más énfasis en el tema de capacitar al personal civil para conducir fuerzas de seguridad y especializarse en temáticas como son el crimen organizado, narcotráfico, trata de personas para poder nutrir a estos cuerpos de policías nuevos. Es muy complejo e improvisar en esto puede generar mucho daño.
 
Fuente: El Tribuno