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EUGENIO BURZACO
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03-11-2014
Eugenio Burzaco: "Un momento crítico que pide decisión política"

La dimensión que adquirió el narcotráfico en la Argentina puede visualizarse en la violencia en las calles, en bandas en crecimiento. El negocio de las drogas reparte cada vez mayores ganancias. Con flujo de dinero que consolida estructuras criminales. "El mercado local de la cocaína mueve mil millones de dólares al año, al menos", explicó Eugenio Burzaco, ex jefe de la Policía Metropolitana y autor, junto con Sergio Berensztein, del libro Poder Narco, en el que analiza la situación en nuestro país.

"Estamos en un momento crítico. Si el gobierno que entrará el año próximo encara integralmente y con decisión política este tema se puede revertir el fenómeno, pero si pasamos otros ocho años sin acciones concretas y con corrupción el problema se puede agravar con características observadas en países de la región", argumentó en una entrevista con LA NACION.

¿Qué diferencia hay entre las bandas locales y las que actúan en Brasil, México o Colombia?

Siempre digo que la Argentina atrasa unos diez años con respecto a lo que ocurre en Brasil. Aquí empieza a encontrarse bandas como Los Monos, en Rosario, o distintos grupos que operan en el Gran Buenos Aires, pero todavía no hay un Comando Vermelho o un Comando los Amigos, aunque tampoco se está tan lejos. Si los dejamos organizarse, formalizar sus estructuras y dominar el territorio, tarde o temprano esto será común a lo observado en otras naciones y lo que vimos en Santa Fe, con el condicionante de la corrupción en la policía, es un indicador que la situación va por ese lado.

¿Por qué Santa Fe tiene una condición particular de atractivo para los narcos?

Es que tiene una particularidad logística, por ahí bajan las dos grandes rutas de la droga, la que viene de Bolivia con cocaína y la de la marihuana de Paraguay. Confluyen en un centro portuario importante como es Rosario, con lo cual se da una situación que para varios aspectos del negocio parte se vuelve importante.

¿La aparición de cocinas de drogas cambió la situación en la Argentina?

Dos situaciones cambiaron aquí. Avanzó la etapa productiva del negocio y también el mercado de consumo. Ya no es droga que pasa, sino que se consume. Con Sergio Berensztein calculamos que el mercado local de la cocaína maneja 1000 millones de dólares, al menos. Y cuando el negocio adquiere ese volumen es cuando se empiezan a pelear por territorio para controlar la comercialización y producción.

-En las últimas semanas se discute sobre la necesidad o no de expulsar a los extranjeros que son detenidos, ¿cuál es su posición?

-No hay que caer en la lógica xenófoba de que todo extranjero viene a robar, pero hay que plantearse por qué algunos extranjeros vienen a delinquir en el país; la realidad es que llegan por la impunidad. Hay serios problemas para detectar a los que tienen antecedentes criminales, para detener y condenar a los que cometen un delito. Es un problema estructural que tiene la Argentina. En la Unión Europea o EE.UU. es normal que cuando un extranjero es detenido en flagrancia en un delito excarcelable se lo expulse porque está violentando la convivencia. Es una herramienta útil frente a delitos comunes, pero a los que violan, matan o están metidos en el narcotráfico hay que juzgarlos acá, para incluso poder investigar a toda la red criminal.
Fuente: La Nación