Visita al barrio Carlos Gardel junto al ministro de Justicia y Seguridad de Brasil

 

Junto a la ministra Patricia Bullrich y el intendente de Morón Ramiro Tagliafierro recorrimos el barrio Carlos Gardel, en la localidad bonaerense de El Palomar.

Allí se implementa el Programa Barrios Seguros, que se basa en la articulación entre el gobierno nacional, los gobiernos locales y otros poderes del Estado con el objetivo de reducir la presencia de las organizaciones criminales y combatir el narcotráfico, el delito y la violencia en asentamientos urbanos con altos índices de conflictividad social. En 2018, en Carlos Gardel, se logró reducir la tasa de homicidios en un 100%.

Como parte del recorrido, los funcionarios visitaron la Casa de la Juventud y presenciaron el desarrollo del taller de serigrafía del plan para la Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia. También recorrieron el playón central del barrio, donde pudieron ver el funcionamiento del destacamento de la Gendarmería Nacional Argentina, de las oficinas del operativo "El Estado en tu barrio" y del aula móvil de educación, en donde se brindan talleres de oficios.


La Policía de Seguridad Aeroportuaria celebró su 13° aniversario

 

El director nacional de esta Policía de Seguridad Aeroportuaria, Alejandro Itzcovich Griot; junto al subdirector, Dr. Alfredo Hernán Gallardo; la ministra de Seguridad de la Nación y el secretario de seguridad, Eugenio Burzaco encabezaron los festejos al cumplirse 13 años de la sanción de la Ley 26.102 que creó a esta institución policial como la cuarta fuerza federal del país.

 

 

 

Tras entonar el Himno Nacional Argentino, el director nacional enumeró los objetivos cumplidos y por realizar, entre los cuales destacó la confianza en concretar el mandato del presidente de la Nación para lograr una Argentina más segura, “y seguir esforzándonos preventivamente para combatir el narcotráfico, el terrorismo y los delitos complejos asociados”

 

 

Finalmente, la ministra y el secretario de Seguridad hicieron entrega de una placa en conmemoración de la creación de la PSA al director nacional.

La ceremonia continuó con el desfile de los distintos cuerpos especializados de la PSA, incluyendo a una sección histórica de la ex Policía Aeronáutica Nacional y a los veteranos de la Guerra de Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

 


209° Aniversario del Ejército Argentino

 

En conmemoración del 209° aniversario de la creación del Ejército Argentino, el presidente Mauricio Macri encabezó la ceremonia central junto al ministro de Defensa Oscar Aguad que se realizó en el Colegio Militar de la Nación (El Palomar, provincia de Buenos Aires)

 


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Del manifestante del "mortero" a un carnicero y una enfermera: los 10 prófugos más buscados de la Argentina

Puede que sus nombres dichos en el aire, escritos en un parte, no digan mucho. Pero los rostros, las imágenes y sobre todo los casos que los llevaron a ocupar minutos de aire en los canales de noticias y párrafos de la crónica policial los convirtieron en figuras sobre las que es difícil no haber oído alguna vez.

Asesinos, violadores, manifestantes, ex policías, una enfermera, un carnicero, figuran entre las diez personas más buscadas del país. De Ariel Simón Paz, fugado esta misma semana mientras era trasladado desde Sierra Chica a La Plata, a Pablo Martín Gerez, implicado en el crimen de Andrés Núñez, el primer desaparecido en democracia, hace casi 30 años.

"Cuando comenzamos el mandato sabíamos que el problema de los prófugos era extremadamente grave. Todas las semanas detenidos con salidas transitorias no volvían al lugar de detención, personas que desaparecían en los momentos previos a dictarles sentencias, una parte de estos delincuentes eran de extrema peligrosidad y podrían causar un gran daño en la sociedad", le dijo a Infobae el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, sobre las razones que llevaron a la creación de un organismo capaz de coordinar las búsquedas.

El secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, junto al subsecretario de Políticas de Seguridad, Darío Oroquieta, durante un operativo
El secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, junto al subsecretario de Políticas de Seguridad, Darío Oroquieta, durante un operativo
Desde fines de 2015 existe el Comando Unificado Federal de Recaptura de Prófugos y Evadidos de la Justicia (CUFRE), parte de la Secretaría de Seguridad del Ministerio de Seguridad de la Nación. Su objetivo principal es planificar y poner en marcha los operativos para volver a dar con los prófugos. "Hoy los prófugos son una prioridad. Hay un sistema y una estrategia para ir tras ellos", detalló por su parte y también en diálogo con este medio Darío Oroquieta, subsecretario de Políticas de Seguridad.

Del CUFRE participan investigadores y analistas de las cuatro fuerzas federales, que comparten información, analizan y articulan esfuerzos operativos y logísticos para poder con las prófugos, que la mayoría de las veces se encuentran fuera del país.

Las 10 personas más buscadas de la Argentina

1. Tito Franklyn Escobar Ayllon

Escobar Ayllon es taxista y violó a una joven pasajera, a la que luego abandonó en Villa del Parque
Escobar Ayllon es taxista y violó a una joven pasajera, a la que luego abandonó en Villa del Parque

El 18 de abril de 2015  la vida de Manuela Espinel, hoy de 24 años, cambió para siempre. Se subió al taxi que manejaba Tito Franklyn Escobar Ayllon, un ciudadano boliviano que al verla salir del bar y subirse a su auto, decidió que tenía otros planes. Escobar Ayllon violó a Manuela en el asiento de atrás, la abondonó en el barrio porteño de Villa del Parque y escapó.

Permanece prófugo desde entonces, mientras que sobre él recae la pena por "Abuso sexual agravado con acceso carnal". Es intensamente buscado por la Policía Federal Argentina (PFA) y por Interpol. El Ministerio de Seguridad de la Nación ofrece una recompensa de $500.000 para quienes puedan brindar datos útiles que colaboren con su detención.

2. Sebastián Rodrigo Romero

El momento en que el fotógrafo Nicolás Stulberg capturó a Sebastián Romero
El momento en que el fotógrafo Nicolás Stulberg capturó a Sebastián Romero

El nombre no dice mucho, pero son pocos los que no lo reconocerían. La imagen con la que lo capturó un fotógrafo de Infobae se volvió material de discusión y de análisis: Romero, ex candidato a diputado nacional por el Partido Socialista de los Trabajadores Unificados, con las rodillas semiflexionadas dispara un arma casera, un "mortero" artesanal, contra la Policía de la Ciudad en las inmediaciones del Congreso durante las manifestaciones contra la reforma previsional en 2017.

El Ministerio de Seguridad de la Nación ofrece por él una recompensa de $1.000.000 para quienes puedan aportar datos sobre su paradero, pistas que contribuyan a su captura.

3. Walter Gustavo "El lobo" Leguizamón

“El lobo” Leguizamón, jefe de la UOCRA acusado del homicidio de otro miembro del sector
“El lobo” Leguizamón, jefe de la UOCRA acusado del homicidio de otro miembro del sector

Leguizamón era el jefe de la UOCRA de Lomas de Zamora. Está señalado como el autor intelectual de un homicidio a otro integrante del gremi0 y como el estandarte del negocio del narcotráfico en el conurbano bonaerense. Según testimonios a los que tuvo acceso la Justicia, comandaba además una banda criminal que mantenía amenazados y hostilizados a trabajadores de la construcción.

En el año 2017 un cuerpo fue encontrado flotando en la laguna de Chascomús. Si bien en un principio se barajó que podía tratarse del cadáver de Leguizamón, lo que llegó hasta a ser confirmado por muchos medios, la autopsia determinó que no se trataba de él.

4. Patricia Mabel López

La enfermera Patricia Mabel López
La enfermera Patricia Mabel López

López, enfermera, está prófuga desde el 14 de mayo de 2012. Es la mujer más buscada de la Argentina y la única evadida de quienes participaron del salvaje crimen de Ramón González, un nene de 12 años que fue violado, torturado y decapitado durante un ritual satánico que tuvo lugar en la localidad correntina de Mercedes en 2006. Algunos meses antes, el 23 de septiembre de 2011, el Tribunal Superior de Justicia de Corrientes la había condenado a la pena de prisión perpetua.

5. Pablo Martín Gerez

Pablo Martín Gerez, integrante de la Brigada de Investigaciones de La Plata y uno de los responsables del asesinato de Andrés Núñez en 1990
Pablo Martín Gerez, integrante de la Brigada de Investigaciones de La Plata y uno de los responsables del asesinato de Andrés Núñez en 1990

Formaba parte de la Brigada de Investigaciones de La Plata y fue uno de los responsables del crimen de Andrés Núñez, albañil y futbolista amateur, primer desaparecido en democracia. Está prófugo de la Justicia desde el año 1990, imputado por el secuestro y torturas seguidas de muerte.

Tras el crimen el 28 de septiembre de 1990, se intentó prender fuego el cuerpo de Núñez, según determinó cinco años después el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Sus restos fueron encontrados enterrados debajo de un tanque australiano en la localidad bonaerense de General Belgrano.

Esa noche se comprobó que había sido adulterado el libro de guardia de la Brigada y que existía un acuerdo con miembros de la Justicia para garantizarse la impunidad.

6. Gustavo Antonio Recalde

Gustavo Antonio Recalde participó del asesinato a un guardia de seguridad en 1997
Gustavo Antonio Recalde participó del asesinato a un guardia de seguridad en 1997

Fue el 22 de julio de 1997 que Recalde junto a un cómplice entraron armados a un local de deportes de Villa Urquiza. Tras robar, se enfrentaron a tiros con un empleado de seguridad, quien murió a causa de los disparos.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 8 condenó a Recalde a la pena de prisión perpetua como autor de los delitos de homicidio calificado en concurso real con robo con armas, disponiéndose su reclusión en la Colonia Penal de General Roca U5, provincia de Río Negro, de donde escapó el 30 de abril de 2012.

7. Maximiliano José Espinillo

Espinillo violó a una menor de edad durante 7 años y se encuentra prófugo desde 2018. Este mes de mayo mediante la Resolución 423/2019 del Boletín Oficial, se dio a conocer que el Ministerio de Seguridad de la Nación ofrecía una recompensa de $500.000 para quienes pudieran colaborar con su captura.

Es responsable del delito de "corrupción agravada de menores en concurso ideal con abuso sexual agravado reiterado". Fue condenado a la pena de cinco años y seis meses de prisión.

8. Ariel Simón Paz o Ariel Sebastián Del Valle

Paz se fugó esta semana durante un traslado
Paz se fugó esta semana durante un traslado

Tiene 36 años, es uno de los dos prófugos que esta semana se fugaron cuando estaban siendo trasladados desde el penal de Sierra Chica para comparecer ante diversos juzgados de La Plata. Uno de ellos fue recapturado a las pocas horas, pero Simón Paz continúa siendo una incógnita.

El prófugo tenía causas de robo agravado por uso de armas y fue calificado por el Servicio Bonaerense (SPB) como de "alta peligrosidad".

9. Pedro Ramón "El Carnicero" Fernández Torres

Pedro Ramón “El Carnicero” Fernández Torres fue captado por cámaras de seguridad llevándose el cuerpo del empresario español
Pedro Ramón “El Carnicero” Fernández Torres fue captado por cámaras de seguridad llevándose el cuerpo del empresario español

Acusado de "Homicidio simple", Fernández Torres, de nacionalidad paraguaya, es buscado por el crimen del empresario español Roberto Fernández Montes, ocurrido en un departamento del barrio de Caballito, en 2017.

"El Carnicero", fue captado por las cámaras de seguridad del edificio del empresario, llevándose el cuerpo envuelto en una sábana. Sobre él recae una captura internacional y aparece con "red note", alerta roja de Interpol, lo que lo convierte además en uno de los fugitivos más buscados del mundo.

10. Jorge Luis Martínez Caballero

Jorge Luis Martínez Caballero mató al policía bonaerense Walter José Molfesse
Jorge Luis Martínez Caballero mató al policía bonaerense Walter José Molfesse

El 7 de septiembre de 2008 Martínez Caballero mató al policía bonaerense Walter José Molfesse, familiar de su pareja, Laura Vera, en Lomas del Mirador. Se cree que el asesino escapó hacia la localidad paraguaya de Lima, en el departamento de San Pedro.

Molfesse prestaba servicio en la comisaría 1ª de San Justo y fue acuchillado por la espalda después de una intensa discusión con Martínez Caballero, quien habría escapado gracias a la ayuda de algunos de sus familiares.

Martínez Caballero tiene a la fecha pedidos de captura nacional e internacional, los que fueron solicitados por la Unidad Funcional de Instrucciones N° 7 del Departamento Judicial de La Matanza.

Comando Unificado Federal de Recaptura de Prófugos y Evadidos de la Justicia (CUFRE)

De 2016 a 2019, según las estadísticas del CUFRE, son más de 9.000 los prófugos recapturados. Entre los principales organismos e instituciones que colaboran, están: la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales, el Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas, Coordinación de Gestión y Recepción de Denuncias, el Servicio Penitenciario Federal, el Servicio Penitenciario Bonaerense, Interpol y Ameripol.

 

Por Alejo Sanrander.

Link a la nota de Infobae.


Crimen de Olivares y Yadón: el Gobierno cree que el ataque fue premeditado y espera la extradición del principal imputado

El secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, está convencido de que hubo una organización previa. Todos apuntan a "El Cebolla" Navarro como el tirador.

La escena del crimen del ataque que terminó con las muertes de Olivares y Yadón (Foto: Patricio Murphy)
La escena del crimen del ataque que terminó con las muertes de Olivares y Yadón (Foto: Patricio Murphy)

El ataque a balazos contra el diputado Héctor Olivares y su asesor Miguel Yadón se transformó –con el deceso del legislador– en un doble crimen y así se agravó la situación de los imputados.

En ese contexto, el Gobierno volvió a señalar que se trata de un hecho planificado y que eso se irá probando con datos que ya están en poder de los investigadores. Al menos eso cree Eugenio Burzaco, secretario de Seguridad de la Nación.

"Hay un montón de elementos que se han ido juntando y yo creo que van a demostrar que hubo una premeditación porque se realizaron trabajos (de inteligencia) previos; fueron torpes, pero se hicieron", señaló en diálogo con Luis Novaresio por radio La Red.

Juan José Navarro Cádiza, alias “El Cebolla”, es señalado como el tirador

Juan José Navarro Cádiza, alias “El Cebolla”, es señalado como el tirador
En ese sentido, Burzaco enumeró: "Hay otros autos que pasaron en los momentos previos (al ataque), personas que miraban desde enfrente, una reunión previa… La Policía de la Ciudad y la Federal aportarán más datos que van a armar una composición de lugar clara".

El funcionario también apuntó que resta un paso importante para avanzar en la investigación:  "Falta que declare el principal imputado, al que todos apuntan como tirador, que está detenido en Uruguay (Juan José Navarro Cádiza, alias "El Cebolla")  y será extraditado en los próximos 7-10 días".

Esta persona de 24 años es una figura clave en el caso: es el titular del Renault 19 en el que "El Gitano" Fernández se fugó a Entre Ríos. En la casa de su madre hallaron dos pistolas, municiones y rifles de aire comprimido.

Al ser consultado sobre si existe la posibilidad de que el ataque haya estado motivado por deudas de juego, Burzaco no lo negó, pero pidió cautela: "No quiero adelantarme, pero se va a conformar un proceso de prueba contundente. Hay dos o tres hipótesis".

Link a la nota original en Infobae.


Muertes irracionales y violentas.

La muerte violenta e irracional de Pablo Tonello, un joven de 27 años en pleno Belgrano, a las 8.30 de la mañana; el asesinato de un joven de 14 años para arrebatarle el celular y tantos otros crímenes que nos causan dolor nos llevan a preguntarnos ¿por qué tanta violencia?, ¿qué lleva a una persona a matar a otra por una simple bicicleta o un celular? Hay cuatro grandes factores que ayudan a explicar el aumento de la violencia en el delito.

Valor de la vida: para muchos delincuentes jóvenes, su vida vale muy poco y, por ende, la vida de los demás no vale nada. Actúan con saña, violencia y desparpajo, aun cuando el motivo de su robo sea un bien menor. Hemos excluido a sectores importantes de la sociedad construyendo un imaginario de nosotros y los otros, donde el otro no cuenta. Esto también genera violencia. Hemos fallado en la educación -gran disuasor de la delictividad- que brinda oportunidades de progreso y valores sobre el respeto al prójimo. Hemos generado una sociedad donde el tener es más importante que el ser, destruyendo el sentido de trascendencia y de convivencia.

Impunidad: los delincuentes saben que el costo de sus acciones es muy bajo, ya que las posibilidades de ser castigados son casi nulas. De cada mil delitos que se cometen, en menos de cinco se cumple prisión efectiva. Por ello nos encontramos, en las grandes ciudades, indefensos ante bandas que recurrentemente cometen los mismos delitos frente a un Estado ausente. La escasa presencia policial, con distritos que no llegan, en promedio, a un policía cada mil habitantes cuando se requieren cinco. Policías que además están mal pagados, capacitados, incentivados, conducidos y, en muchos casos, insertos en estructuras corruptas que generan niveles de violencia y delito explican en parte esa impunidad. Una Justicia con estructuras arcaicas que no ha podido procesar ni el número, ni la complejidad del delito y a su vez, se encuentra inmersa en un debate estéril, cargado de ideologismo, que diluye la responsabilidad individual de los actos violentos y terminan liberando a delincuentes peligrosos y recurrentes.

Armas: el fácil acceso a las armas confiere mayor peligrosidad a cualquier tipo de delito. No existen estadísticas sistemáticas oficiales de delitos en el país, sin embargo, en el último año que tenemos datos agregados, el 52% de lo delitos denunciados involucraron armas de fuego (2009). En la Argentina hay 1,2 millones de armas registradas y unos 700.000 legítimos usuarios, pero se calcula que existen entre 1,5 y 2 millones de armas de fuego ilegales. Limitar la accesibilidad a ellas es crucial, así como el control de su posesión. Más del 70% de los homicidios intencionales se cometen con armas de fuego que, en su mayoría, son ilegales.

Drogas: son el gran catalizador del delito violento y el aumento del consumo en las últimas décadas explica en buena medida la violencia irracional. La cocaína y el paco producen daños donde se encuentran los límites inhibitorios en el cerebro. Según el estudio realizado por la Sedronar en cárceles de todo el país en el año 2009, el 28,1% de la población carcelaria había consumido drogas al momento de cometer delitos, el 11,6% había delinquido para comprar drogas.

Si no exigimos una política integral de Estado a aquellos a quienes la Constitución otorgó el rol de custodios del orden social y de nuestras vidas, cargaremos sobre nuestras espaldas con cantidad de vidas jóvenes e inocentes que no podrán cumplir su destino.

Por Eugenio Burzaco

Link a la nota de La Nación


Las vías que nos llevan a ser un país narco

El reciente atentado contra el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, en el que balearon su domicilio y sólo la suerte evitó una tragedia que lo involucrara a él o a su esposa, pone de manifiesto el grado de avance de la impunidad y la criminalidad narco en la Argentina. La ciudadanía tiene hoy una mayor conciencia de los hechos, porque los padece a diario, pues ya es hora de que la dirigencia política, toda, y por supuesto el Estado, asuman su responsabilidad y actúen para detener el asentamiento definitivo del narcotráfico en el país.

Históricamente, la Argentina fue un país de tránsito de drogas ilegales hacia mercados de consumo, sobre todo Europa y los Estados Unidos. La propia dinámica del negocio, el pago en droga, la liberalización del mercado sin políticas integrales sobre el tema y, por supuesto, la venalidad de algunos funcionarios, jueces, policías y comunicadores han hecho que la Argentina se transforme en un importante mercado de consumo y producción, con una injerencia regional del negocio ilegal muy significativa.

Se ha desarrollado, simultáneamente, un creciente mercado de consumo. Según las Naciones Unidas, en la última década duplicamos el consumo de marihuana y cocaína, con niveles de prevalencia muy similares a los mercados maduros de América del Norte y Europa.

La lógica se impuso porque los carteles que pasaban droga desde los países productores -Bolivia, Perú y Colombia- hacia el Norte les pagaban a los estadios intermedios en "especie", es decir, en drogas que éstos debían vender en el mercado local para hacerla efectiva. Se desarrolló así un mercado de consumo muy agresivo y una feroz pelea por el control del territorio para manejarlos. Esta lucha se dirime con asesinatos entre narcos o con la ejecución y exhibición de la muerte más cruel como escarmiento a aquellos que invaden el negocio de otra banda (lo vivimos y observamos en Rosario con estupor). También, con la corrupción y penetración en las policías, la Justicia y la política, como se verificó con el involucramiento de las más altas autoridades policiales de Santa Fe y Córdoba. Este año en Rosario se superarán los 200 homicidios intencionales, cifra que ubica a esa ciudad en una tasa de homicidios superior a Medellín o San Pablo (casi 20 homicidios intencionales cada 100.000 habitantes).

Más grave aún es que la Argentina se ha vuelto un país que produce la última etapa de elaboración de la cocaína. La Argentina exportaba precursores químicos para producir las drogas hasta su etapa final en los países de origen. Hace más de una década, la droga entra como pasta base al país y aquí se elabora la última etapa en laboratorios locales. Somos el país donde se decomisan más laboratorios o cocinas fuera de los tres grandes productores de coca, inclusive por arriba de Venezuela, según la Undoc (siglas en inglés de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito).

Me tocó participar de un operativo con la Policía Metropolitana en el que se detuvo a una banda que operaba cuatro laboratorios (dos en Capital, a pocas cuadras de la Casa Rosada, y dos en el Gran Buenos Aires) y varios centros de distribución. Allí la presencia fuerte y destructiva del paco, que es un derivado de la pasta base mezclado con cualquier porquería, es ofrecida a jóvenes para reclutarlos como esclavos al servicio de los narcos, matar a la competencia, distribuir la droga, prostituirse o defender a los jefes. La altísima dependencia y necesidad de consumo transforma a los "soldaditos" en el último eslabón de la cadena narco, el más débil y dispensable.

La presencia de líderes de carteles regionales que viven y operan en Puerto Madero o en importantes countries del Gran Buenos Aires es cada vez más notoria. Desde el ingreso de la mujer e hijo de Pablo Escobar, hace quince años, hasta la presencia cada vez más activa de nuevos líderes y segundas líneas de carteles mexicanos y colombianos. Todavía se recuerda el caso de Unicenter, seguido de otros tres asesinatos más de narcos colombianos en los años siguientes. Héctor Duque Ceballos, "Monoteto", era el segundo líder del cartel de la Cordillera y vivía en el barrio Ayres del Pilar, aun cuando tenía pedido de captura internacional de Colombia y de los Estados Unidos. Tenía registradas varias entradas y salidas del país. Lo mismo la intervención del cartel de Juárez y de Sinaloa en el caso de la efedrina, necesaria para la producción de metanfetaminas y otras drogas sintéticas, que terminó con el triple asesinato de General Rodríguez.

Pasamos de importar menos de una tonelada anual de efedrina para la producción de descongestivos en 2004 a más de 20 en 2007 (según Undoc, cinco veces la cantidad utilizada por toda la industria farmacéutica en los Estados Unidos, 30 veces más que Italia y 80 veces más que Chile). Nada de esto sería posible sin connivencia política y autoridades que miran para otro lado. La reciente detención en Pilar del colombiano Henry de Jesús López Londoño, "Mi Sangre", con familiares y cómplices viviendo varios meses en el país, pone de manifiesto la impunidad con la que se mueven los narcos. Los líderes de carteles internacionales operan y manejan sus negocios locales e internacionales desde la Argentina por la debilidad intrínseca del Estado, que les ha ido permitiendo instalarse.

Seguimos siendo un país colador donde es muy fácil penetrar por el espacio aéreo, que en más de un 90% se encuentra sin radarizar; con pasos fronterizos totalmente permeables, ríos y puertos sin control y aeropuertos donde salen recurrentemente importantes cantidades de drogas, como se verificó en el caso Juliá. En este contexto, tenemos a los gendarmes y prefectos desplegados en las grandes ciudades en vez de las fronteras, cumpliendo roles de policía comunitaria para la cual no están entrenados y con toda una serie de inconvenientes logísticos y operativos. Este desquicio en el sistema de seguridad interior lleva a que hoy las Fuerzas Armadas estén patrullando y cumpliendo roles de seguridad interior en la frontera, en franca violación a la ley de seguridad interior y de defensa. En la medida en que las drogas puedan circular con facilidad y elaborarse localmente, y los narcos puedan actuar con impunidad, el nivel de consumo local va a seguir aumentando y la violencia asociada a la pelea entre bandas narco va a seguir dejando su tendal de muertos en las grandes ciudades.

Ante estas crudas evidencias, las autoridades nacionales reaccionan negando la realidad, ya sea ocultando las cifras del delito (las estadísticas más actualizadas son de 2009), hablando de "sensación de inseguridad" o, más recientemente, con acciones espasmódicas y mediáticas que no siguen una lógica estratégica ni una acción inteligente producto de una política de Estado.

Llegó la hora de decir ¡basta!, de reaccionar con decisión e inteligencia ante la impunidad y la connivencia con la que se mueven estas mafias en el país. No podemos esperar otros dos años a que haya un cambio de Gobierno para ver si se aborda en profundidad esta amenaza que atenta directamente contra las raíces del mismo Estado. Tenemos que deponer visiones políticas partidarias y tratar de trabajar en conjunto, exigir y ayudar al Gobierno nacional y a los gobiernos provinciales antes de que sea tarde. Los narcos ya vinieron por nuestras instituciones y, lo que es más grave, por nosotros y nuestros hijos. Es hora de decir basta y de actuar en concreto con planes y soluciones reales.

Por Eugenio Burzaco

Link a la nota original en La Nación.


¿Consumo sin responsabilidad?

En estos días se ha discutido en el Congreso Nacional la despenalización de la tenencia de estupefacientes para el consumo. Hoy, el consumo en su faz privada no está penalizado, de acuerdo con distintos fallos de la Corte en ese sentido. Sí lo está consumir o poseer drogas ilegales en la vía pública. Esta nueva iniciativa se inscribe en un contexto en el que la Argentina pasó de ser un país de tránsito a país de importante producción y consumo de drogas. La cocaína, en su última etapa, se produce en laboratorios ilegales en las grandes ciudades del país y, como jefe de la Policía Metropolitana, me tocó participar en diversos operativos donde se desarticularon laboratorios y centros de distribución. Cambió la naturaleza del negocio del narcotráfico en la Argentina: pasó de ser de logística ilegal a ser un negocio de consumo masivo. Para lograr el objetivo, y en busca de controlar el territorio, los narcos extendieron su penetración a todos los rincones del país por la vía de la corrupción y el lavado, crearon un ejército de jóvenes adictos convertidos en dealers y promovieron las represalias y la muerte violenta. Así, el narcotráfico hizo de la Argentina el primer consumidor de cocaína y marihuana por habitante de América latina.

En términos prácticos, la despenalización sólo va a agravar la situación existente. ¿Por qué? Por diversas razones que paso a analizar.

Niveles de consumo . La Organización Mundial de la Salud afirma que hay tres variables que inciden en el consumo de estupefacientes: la aceptación social, la disponibilidad en términos de cantidad y precio y la psiquis del consumidor y su entorno familiar y social. Decirles a los jóvenes que no está penalizado consumir drogas ilegales en la vía pública es un mensaje contundente que impacta en la aceptación social, baja el umbral de riesgo percibido por el consumidor y genera un metamensaje que dice que no está mal drogarse. También es obvio que la droga va a ser aún más accesible porque tenerla en pequeñas cantidades, como la trafican los dealers , ya no será delito, y al reducir los costos del tráfico en su último eslabón seguramente bajará el precio. Según las Naciones Unidas, el 2,8% de las personas adultas en la Argentina consume cocaína con regularidad (aproximadamente 1 millón de personas) y más del 8% consume marihuana, niveles de prevalencia líderes en la región y similares a los de Estados Unidos y España.

Práctica privada e individual . Quienes promueven estos cambios penales argumentan que si una persona en su faz privada quiere drogarse lo puede hacer amparándose en el artículo 19 de la Constitución. Pero ésta no es una práctica privada sin consecuencias para el entorno social. Al contrario, tiene consecuencias que afectan la vida y bienes de terceros y generan efectos dañinos concretos contra la vida de los propios consumidores. Hay fallos, como los que obligan a usar el cinturón de seguridad en el auto o el casco en moto o aquellos que limitan la tenencia de armas, que restringen las libertades privadas en beneficio de bienes públicos como la salud y la seguridad. Sobran los ejemplos trágicos: accidentes de tránsito que involucran a adictos afectando a terceros inocentes, la reiterada violencia y desesperación que genera el síndrome de abstinencia, la inducción a robar y hasta matar para conseguir más drogas. Los actos individuales privados requieren libertad y razonabilidad para su ejercicio y disfrute. La ciencia ha demostrado claramente que el consumo de estupefacientes deteriora la corteza cerebral, la sinapsis neuronal y el lóbulo frontal del cerebro, afectando la razón, los límites inhibitorios, la voluntad y los sentidos del consumidor, generando dependencia y cercenando su libertad de decisión.

Costos de salud . La Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y el Narcotráfico (Sedronar) ha publicado un estudio que demuestra que la drogadicción incide altamente sobre el sistema de salud, tanto por los tratamientos de rehabilitación como por el manejo de urgencias por sobredosis y los efectos derivados del consumo, como ser accidentes y defunciones prematuras. Holanda, pionera en el mundo en la despenalización y legalización del consumo de la marihuana, en los años 70 restringió el consumo y la venta de todos los demás estupefacientes (a diferencia del proyecto que se está presentando en el Congreso). Si bien luego de años de aplicación los niveles de consumo en Holanda se mantienen elevados pero estables, vieron crecer sus costos de salud directos, los delitos realizados por personas bajo los efectos de narcóticos y el incremento de turistas que llegaban de toda Europa a drogarse al paraíso del consumo. Esto llevó a recientes cambios en su política que prohibieron la venta de drogas y el consumo a los extranjeros y una reducción en las cantidades de marihuana que se pueden vender.

Pena de prisión. Es el argumento más fuerte que tienen los despenalizadores y que yo comparto en buena medida. Es cierto que en muy pocos casos se han aplicado en el país penas privativas de la libertad por tenencia o consumo y estoy convencido de que enviar a prisión a una persona enferma por el solo hecho de consumir o poseer drogas para consumo personal sólo agravará su situación. Creo que se debe quitar toda posibilidad de aplicar pena de prisión; pero sí, sanciones educativas y multas para experimentadores y tratamientos para los adictos. Portugal es el país que más ha avanzado en un seguimiento multidisciplinario con énfasis en la salud del consumidor; crearon comisiones para la disuasión del uso de drogas, entes que deciden la sanción al consumidor (en más del 90% de los casos es educativa o sanitaria y en el resto, multas o sanciones). En España e Italia se promovieron soluciones similares pero no se extingue la acción penal y mantuvieron las penas privativas de la libertad cuando el consumo se realiza en la vía pública. Otros han despenalizado sólo el consumo de marihuana, discriminando entre drogas duras y blandas para las sanciones y la aproximación penal a la temática. El actual proyecto del oficialismo no hace distinción entre drogas e impide al juez actuar con medidas o sanciones alternativas al terminar la acción penal.

Acceso a la salud . Los jóvenes pobres que hoy acceden a tratamientos de rehabilitación por orden de un juez no podrán hacerlo, ya que esa facultad desaparece con estas reformas. Sin la orden de un juez será sumamente complicado que alguien se haga cargo de una rehabilitación costosa, larga y ahora no obligatoria. Lo explicó el padre Pepe: "Tendríamos que preguntarnos si en ese contexto de pobreza y marginalidad en el que viven los niños y jóvenes pobres se puede hablar de libertad de elección en el consumidor; ¿no estaremos agregando a la vida de estos hermanos más pobres un problema que no vamos a ayudar a resolver?".

Umbrales de consumo y tráfico minorista . Los proyectos presentados en nuestro Congreso no especifican qué cantidad de droga es considerada para consumo personal y cuánta es tráfico según el tipo de droga. Despenalizan el consumo y la tenencia de todas las drogas ilegales. Al no configurar con claridad la figura penal, en la práctica todas las decisiones legales para perseguir el tráfico minorista se verán dificultadas. Quienes hacen negocio vendiendo droga en quioscos, boliches y cerca de escuelas a las que van nuestros propios hijos lo hacen con bajas dosis, gramos, no por kilo, lo cual va a hacer impracticable la detención del último eslabón de la cadena, tan relevante como el primero. Esta ley oculta además una legalización encubierta, que va a llevar a jueces a interpretar que al haberse legalizado el consumo y la tenencia no es posible determinar que la venta o el tráfico sean ilegales. El tráfico requiere un comprador y un vendedor; si en esa transacción el comprador actúa legalmente al comprar estupefacientes, ¿por qué va a ser ilegal venderlos?

Aprobar esta iniciativa probablemente aumente el consumo de estupefacientes, baje la percepción del riesgo a los jóvenes y haga más difícil tanto perseguir el tráfico minorista como el acceso a tratamientos de rehabilitación de los adictos pobres. Si sumamos la grave inoperancia del Estado, demostrada al no resolver la radarización y el control fronterizo, donde hay cada vez menos gendarmes y prefectos, y trasladando responsabilidades de la justicia penal al sistema de salud sin que esté preparado para la demanda ni para absorber el costo, se trata de un arma letal. ¿Cómo explicaremos a nuestros hijos y jóvenes que no es bueno, ni para ellos ni para terceros, consumir drogas cuando éstas sean legales? Lo otro es creer que todo vale. O incluso el consumo sin responsabilidad. ¿Será éste el metamensaje que buscan imponer hoy a la sociedad quienes se supone deben cuidarla?

Por Eugenio Burzaco.

Link a la nota original en La Nación.


Drogas: el negocio de la muerte

Juan M. vivía en la villa 1-11-14, tenía 16 años y era adicto al paco desde hacía un año. Comenzó a fumar porque unos pibes más grandes lo hacían y hasta hace pocos días no podía dejar de consumir la porquería unas veinte veces por día.

¿No se preguntaba qué es el paco? Esa mezcla de pasta base o lo que queda en el fondo de la olla donde se sintetiza la cocaína, adicionada con cal, harina, yeso, vidrio molido etc. entre muchas otras sustancias de corte. No pensaba si era bueno o malo, "eso" que lo tenía agarrado con desesperación, solo dejaba en su cerebro un único pensamiento "tengo que conseguir la guita para comprar", solo pensaba en "cómo". El paco le permitía a Juan huir de la realidad durante diez o quince minutos, pero los minutos posteriores al efecto eran imbancables, la compulsión por volver a consumir lo arrojaba en un estado donde cualquier método que lo hiciera posible era válido. Juan gastaba unos 200 a 300 pesos por día en droga. Al principio los conseguía vendiendo merca a los chetos, pero como muchas veces no le alcanzaba terminó vendiendo la tele, los electrodomésticos, cualquier objeto que valiera algo en su propia casa, a un ratero al que su propia madre lo echó a patadas de allí.

Finalmente "salió de caño" a hacer unos mangos y tuvo que quemar a un "careta" que no le entregó el auto. Ese "careta" se había comprado su primer auto con los ahorros del trabajo después del ascenso. Había sido papá hacía poco y su nena al día siguiente cumplía un año. A Juan lo reconocieron los vecinos porque ya había estado robando varias veces por el barrio y junto a la policía lo fueron a buscar a la villa. El trató de escapar por la canchita, ahí donde había jugado tantos picados de chico. Al verse rodeado de "yutas" y totalmente dado vuelta por la droga empezó a disparar para todos lados, cuenta su madre. Fue abatido en el enfrentamiento y su joven vida se apagó pero después de destruir otra joven vida que estaba luchando por un destino mejor.

Héctor Duque Ceballos alias "Monoteto" era el segundo jefe del Cartel de la Cordillera y había sido integrante de la agrupación paramilitar Autodefensas Unidas Colombianas. Fue asesinado de siete balazos una tarde de julio del 2008 en el estacionamiento de Unicenter junto a su compañero Jorge Quintero Gartner. Otro colombiano, Julián Jimenez Jaramillo sobrevivió "milagrosamente". Ceballos vivía hacía meses entre un departamento que alquilaba en Puerto Madero y una importante casa en un country de Pilar. Allí se encontró después grandes cantidades de dólares y varios pasaportes falsos con los que entraba y salía del país. Sobre este líder narco pesaba un pedido de extradición de Colombia y de los Estados Unidos, donde había sido enviado extraditado su jefe y líder del Cartel Carlos Mario Jiménez alias "Macaco".

Este no fue un hecho aislado. Al triple homicidio de General Rodríguez, relacionado con la causa efedrina, le siguió unos meses más tarde otro asesinato de colombianos en San Fernando atribuido a la acción de sicarios. La presencia de estos delincuentes y su modalidad de accionar, de asesinar, se produce simultáneamente a la aparición en el país de laboratorios, ya no sólo de cocaína sino también de drogas sintéticas, manejados por narcos mexicanos .Una clara demostración de cuánto han avanzado en el país las redes del narcotráfico.

Hemos pasado a ser, de un país de tránsito de drogas, a uno de consumo. Y es en las últimas etapas de elaboración de estupefacientes donde la ingerencia de los carteles y el combate por el control territorial del negocio se hace más evidente. Como describimos el narcotráfico va acompañado por la aparición de sicarios, ajusticiamientos a quemarropa, ajustes de cuentas y muertos "tirados" como advertencia. Los numerosos laboratorios de producción ya no sólo de cocaína, sino de drogas sintéticas manejado por narcos mexicanos, con su inevitable estela de coimas e influencias a lo largo de todos los estamentos del Estado, los intermediarios, pasadores, lavadores, y actividades funcionales al consumo, etc. evidencian cuanto ha avanzado este "negocio" en la Argentina. Hoy estamos inmersos en lo que los especialistas denominan la etapa predatoria del narcotráfico.

Además del narcotráfico en sí mismo, las drogas en general se relacionan con la delincuencia violenta de dos maneras. La primera producto de los efectos desinhibitorios y bestiales que producen algunas drogas en quienes las consumen y que los lleva a matar y a ejercer una crueldad ilimitada en ocasión de delinquir. Muchos robos que terminan en asesinato son consecuencia del estado de alienación y locura de quienes consumen. La otra relación de carácter sistémico, es que los adictos, en muchos casos, deben delinquir para solventar su enfermedad. La necesidad de consumir estupefacientes los lleva a todo tipo de delitos que van de transformarse en pequeños "dealers" o mulas transportadoras, a vender droga o salir a robar compulsivamente, dispuestos a todo.

En su informe anual sobre consumo de estupefacientes en América de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Argentina viene siendo señalada como el país de mayor consumo per capita de cocaína, y el segundo de marihuana. A su vez la iniciación ha bajado a edades impensables en el pasado, según los numerosos informes del Sedronar. Los médicos especializados en el tema señalan que a menor edad de iniciación del consumo, mayor son las posibilidades de ser adicto como adulto. Otro de los indicadores más alarmantes que surge de los últimos años de experiencia en la materia, es el enraizamiento en núcleos habitacionales precarios o villas de emergencia de laboratorios y centros logísticos del crimen organizado .Este proceso de "favelización" es similar al que se dio en Brasil hace unas décadas. En los asentamientos, cada vez más numerosos, que rodean las grandes urbes del país, en los que el estado no está presente en materia de seguridad, ni de infraestructura urbana mínima necesaria, quienes regulan la vida y las relaciones sociales son los narcos.

Son muchas las medidas a tomar contra este flagelo. Una muy importante, por el volumen de mercadería que penetra por nuestras fronteras, es la radarización íntegra del espacio aéreo y la informatización y colocación de escáners en todos los pasos fronterizos. También es clave poner un mayor foco y coordinación entre fuerzas federales y provinciales y la colaboración e intercambio de información con los países de la región, para así actuar con más eficacia ante el crimen trasnacional. Simultáneamente trabajar en lo micro, en las redes de comercialización minoristas, en los boliches, cíbers y kioscos donde frecuentemente se vende drogas a los más jóvenes. Combatir la "glamourización" de las drogas en el mundo del entretenimiento y la TV.

Si queremos reducir el crimen violento quienes tenemos responsabilidades públicas debemos asegurarnos que las diversas fuerzas del orden deben estar preparadas, equipadas, capacitadas y predispuestas para actuar a fondo contra las bandas. Monitoreadas para no ser permeadas por el dinero del negocio ilegal y estas acciones deben coincidir con un intenso accionar preventivo. Es muy importante también que la Justicia actúe con firmeza, transparencia y celeridad frente a la ola de inseguridad que sobrecarga juzgados y fiscalías y se revise su responsabilidad junto a las diversas legislaturas en el excarcelamiento a delincuentes violentos y reincidentes. Pero es en la prevención de las adicciones donde resultan mas claras las responsabilidades del Estado e incluyen a la comunidad toda en su voluntad de dar batalla a las drogas en todos los frentes. La sociedad en su conjunto debe reclamar una sociedad más igualitaria, con mejor educación y valores y generar oportunidades para los millones de jóvenes argentinos que hoy no estudian ni trabajan.

La complejidad del panorama no debe ser cortina de humo que oculte la amenaza letal que avanza sobre la destrucción misma del Estado como garante de la seguridad ciudadana. Caso contrario en pocos años la Argentina tendrá niveles de criminalidad similares a los de Brasil, Venezuela o Colombia. La proyección de las pocas estadísticas fiables que hay en el país y varios indicadores internacionales sumados al análisis del estadío de evolución en que se encuentra el crimen organizado en la Argentina, me permite hipotetizar que aún estamos a tiempo de revertir la actual tendencia con el accionar correcto. Pero también que sin medidas contundentes, sistemáticas y permanentes en el tiempo pronto tendremos niveles de criminalidad endémicos.

Los argentinos que amamos nuestro país y nos importa su futuro que es también el de nuestros hijos, no podemos sólo estremecernos ante el delito. Debemos actuar y reclamar para que éste sea combatido en todos los frentes.

Por Eugenio Burzaco

Link a la nota original de La Nación.


El veneno de la mafia

Los recientes asesinatos aberrantes ponen de manifiesto el avance del crimen organizado en la Argentina. La muerte por encargo de tres hombres jóvenes, ajusticiados por sicarios, muestra una modalidad creciente propia de países donde el accionar mafioso está enraizado.

Este no fue un hecho aislado del último mes, sino la escalada de una serie de crímenes horrendos que, por un lado, dejan su sello de amedrentamiento mortal a quienes están vinculados a la actividad mafiosa, en cualquier escala de penetración y, por el otro, demuestran la impunidad con la que actúan estas bandas.

El lenguaje mafioso hace tiempo que dejó de ser el de la ficción o de círculos marginales de la sociedad; desdichadamente, su elocuencia ha pasado a ser parte de la cotidiana brutalidad con que se vive en la sociedad argentina. Aun cuando el origen del delito es multicausal y el pobre desempeño institucional es un factor clave, también son factores determinantes la marginalidad en muchos sectores, la deserción escolar, la falta de oportunidades para la gente joven, la incertidumbre económica, a pesar de la momentánea bonanza, y hasta la cultura del facilismo, que aparenta obtener ganancias extraordinarias o resolver problemas financieros de grupos familiares que, para lograrlo, se vinculan al delito sin verdadera conciencia de que estos son caminos sin retorno.

Semanas atrás, en el shopping Unicenter, donde circulan decenas de miles de personas y familias por día, dos sicarios en moto mataron a dos narcos colombianos en pleno estacionamiento, con total impunidad. Una de las víctimas era nada menos que el segundo jefe de un gran cartel de la droga de Colombia. Este hombre, que tenía pedido de captura internacional, vivía hacía tiempo en la Argentina, con identidad falsa, en un conocido country del Gran Buenos Aires.

Otro hecho reciente fue la desarticulación de un laboratorio de drogas sintéticas en Maschwitz, donde operaban narcos mexicanos para producir metanfetaminas. Otro indicador del avance de las drogas sintéticas en la Argentina, facilitado por ser un país que posee una industria química de avanzada y es principal productor de precursores químicos, que luego pueden ser utilizados para sintetizar distintas drogas, entre ellas la cocaína. El país se ha convertido en una sede importante de delincuentes internacionales, por estar simultáneamente desarticulado jurídicamente y carente de políticas de Estado eficaces para el control.

Sobre estas condiciones avanzó el "paco". Esta droga, consumida sobre todo por los jóvenes marginales, más que una droga en particular es una forma barata de consumir basura, que induce al delito y mata.

El "paco" es la resaca que queda en el "fondo de la olla" de las cocinas de cocaína. Contiene más solventes y desechos que alucinógeno, por lo que crea adicción inmediata. Su efecto tóxico produce un mayor daño cerebral y, como su efecto tiene menor duración en el tiempo, induce a reiterar su consumo en una escalada devastadora. El "paco" destruye rápidamente el cerebro de los jóvenes adictos, muchos de los cuales son movilizados a delinquir para mantener su adicción.

El contexto de avance del narcotráfico, con peleas de bandas por territorio, como la de la villa 1-11-14, que se dio en la ciudad de Buenos Aires el año pasado, es simultáneo al avance del creciente consumo de drogas en el país.

El informe de Naciones Unidas del año pasado indica que la Argentina es el país donde se consume más cocaína per cápita de toda América latina, y es segundo en el consumo de marihuana. La edad de iniciación del consumo de drogas ilegales y alcohol también bajó significativamente. Está probado científicamente que, cuanto más temprano comienzan a consumir los chicos, más probabilidades tienen de ser adultos adictos.

En este marco, parece muy inapropiado iniciar una campaña para la despenalización del consumo de drogas ilegales. Si bien acuerdo en que ninguna persona adicta debe ser penalizada siquiera con un día de prisión, sí entiendo que estas personas deben someterse a un tratamiento obligatorio por su adicción.

Tampoco sirve sacar estas causas del sistema criminal, ya que, sin la intervención de un juez, sería imposible dirimir cuándo se estaría tratando de una situación de consumo personal y cuándo de un tráfico minorista, y, por otro lado, estaríamos dando el mensaje equivocado a nuestra juventud, de que consumir estupefacientes no es ilegal ni malo para ellos.

La Organización Mundial de la Salud destaca que la aceptación social del consumo de drogas ilegales es uno de los elementos que más incide en el aumento de su consumo.

La producción y tráfico de medicamentos adulterados; su provisión a instituciones del Estado; la compra de voluntades políticas: todo "huele a podrido" como diría Shakespeare, y la población lo percibe impotente. En este contexto complejo, el Estado se muestra ausente de políticas eficaces, serias y modernas de prevención y de combate contra el narcotráfico.

Se siguen tomando medidas espasmódicas, que tienen impacto negativo en el sistema de seguridad nacional en el mediano plazo.

Dos que son muy claras en este sentido son la falta de radarización del espacio aéreo argentino y el traslado de gendarmes desde las fronteras hasta las ciudades. Esto hace que sea muy fácil para una aeronave que transporta drogas aterrizar en pistas clandestinas, y también pasar por nuestras largas fronteras, que se han transformado en un colador.

Si el Estado no actúa de manera decidida y consecuente, dentro de poco tiempo tendremos en la ciudad de Buenos Aires situaciones como las que se viven a diario en Río, San Pablo, Caracas o Ciudad de México, en las cuales los narcos controlan partes concretas de sus territorios, donde las autoridades no pueden entrar y la vida de las personas que los habitan depende de los códigos mafiosos y de los jefes narcos que han tomado como rehén a la población.

Instituciones incompetentes y funcionarios asustados no pueden resolver este peligro creciente que se cierne sobre la población. Necesitamos un Estado presente, con capacidad de acción; líderes y especialistas que asuman plenamente la responsabilidad sobre la temática.

El crimen es siempre dramático a nivel individual, pero el crimen organizado es destructor a niveles impensables, porque descompone el tejido social. Es inútil echarles la culpa a otros, incluidos los medios de comunicación, por un no accionar o ineptitud que es propio del Estado e intransferible.

La Argentina es permeada por el narcotráfico, desde las instituciones que miran para otro lado ante lo evidente, hasta un número cada vez mayor de ciudadanos que viven o sobreviven como dealers o intermediarios de la destrucción.

Es hora de que el Estado vaya por los narcos, porque estos ya han venido por nosotros, los argentinos.

Por Eugenio Burzaco.

Link a la nota original de La Nación.