Mi nombre es Eugenio Burzaco, tengo 48 años, estudié Ciencias Políticas en la Universidad del Salvador y una maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Georgetown. Desde hace varios años trabajo por un país más seguro combatiendo a las mafias para mejorar la vida de todos los argentinos. Fui Jefe de la Policía Metropolitana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde diciembre 2009 hasta diciembre 2011. En 2005 asumí como Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires y desde el año 2006 al 2007 fui presidente de la Comisión Especial sobre Modernización del funcionamiento Parlamentario, cuando se transformaron en leyes los proyectos de Voto nominal, Términos en el uso de la palabra y Voto del Presidente. Desde 1998 hasta 2003 fui profesor Titular de la Cátedra de Economía Política de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación en la Universidad del Salvador. También fui docente titular en el Posgrado de Políticas Públicas de la Universidad Di Tella en la cátedra de Seguridad Pública.
En diciembre de 2015, el presidente Mauricio Macri me asignó la responsabilidad de ser Secretario de Seguridad de la Nación y estar a cargo de las cuatro Fuerzas Federales con un objetivo preciso: combatir el crimen organizado y lograr una Argentina sin narcotráfico.
Creo en la política y en las políticas públicas como medios para transformar la realidad de nuestro país, y es la vocación de ser protagonista de ese cambio lo que me motiva a trabajar día tras día.

Libros Publicados

  • El poder narco. En coautoría con Sergio Berensztein. Sudamericana. 2014. ISBN9789500749251.

El poder narco es la amenaza de gobernabilidad más significativa que enfrenta el país en muchísimo tiempo. Este libro lo analiza con mucho más rigor y profundidad del que ese poder desearía. Lo que aquí se devela es más que la producción, el tráfico y el consumo de drogas en sí mismos. Es una trama de intereses en la que se juega si la Argentina se convierte o no en un narco-estado capaz de modificar para siempre nuestra forma de vida, poner en riesgo nuestra seguridad y naturalizar la violencia. A partir del análisis de casos resonantes que tuvieron impacto mediático, este libro desmenuza cada uno de los complejos aspectos del avance del poder narco y va más allá: no se contenta con el diagnóstico; propone soluciones. Defensores de la idea de un Estado democrático, eficaz y eficiente que estimule la participación inteligente de la sociedad civil, Burzaco y Berensztein repasan críticamente los aprendizajes de la experiencia internacional, abogan por el diseño de políticas públicas informadas, consistentes e integrales y -tal vez lo más importante- ofrecen argumentos sólidos para vigorizar un debate impostergable en la esfera pública.’

  • Mano justa: una reflexión sobre la inseguridad pública y una propuesta para superar la crisis. En coautoría con Diego Gorgal y Germán C. Garavano. El Ateneo. 2004. ISBN9500258935.

“Mano Justa intenta ser una contribución a la reflexión y a la discusión pública sobre la inseguridad y las falencias del Estado de Derecho en que vivimos en nuestro país.” Su nombre sintetiza la necesidad de superar un falso debate ideológico que contrapone como soluciones al grave problema de inseguridad ciudadana al mal llamado “garantismo” y a la “mano dura”. Estas antinomias, en efecto, han contribuido a debilitar el sistema de seguridad neutralizando su eficacia y distanciándolo de su punto de equilibrio: la razonabilidad. La visión de los autores, lejana a cualquier simplificación, parte del diagnóstico de que la actual crisis de violencia e inseguridad del país es producto de un conjunto de factores interactuantes, en el que intervienen variables de índoles socioeconómica, institucional, demográfica y cultural. Con esta perspectiva, Mano justa analiza las instituciones de seguridad que conforman el sistema penal -denominadas genéricamente policía, servicio penitenciario y justicia- y realiza propuestas de reformas en los diversos ámbitos, con la convicción de que la mano del Estado debe resguardar a los ciudadanos velando por la aplicación justa de la ley hacia quienes la trasgreden. El objetivo principal del libro es, en síntesis, ayudar a concienciar a la ciudadanía, en general, y a la dirigencia política, en particular, acerca de la gravedad de la situación y de la existencia de soluciones que deben asumirse como una política de Estado. Se trata ¿resumen los autores¿ de “incrementar nuestro principal capital social: la solidaridad y la convivencia pacífica entre ciudadanos libres que vislumbran un futuro superador. Nuestro convencimiento es que lograremos esta condición exigiendo ejemplaridad y capacitación de las instituciones y la clase dirigente, buscando excelencia en la educación, responsabilidad en la familia y los formadores de opinión y procurando equidad en todos los órdenes de la vida. Mano justa”.

Cuando usted termine de leer este texto, se habrá producido un delito en la Ciudad y el Gran Buenos Aires. En la próxima media hora ocurrirá un robo a mano armada. En el transcurso del día, cinco personas serán asesinadas. El número de delitos se triplicó en los últimos quince años y la tasa de homicidios intencionales subió de tres cada cien mil habitantes a casi diez en el mismo período. A su vez, la respuesta del sistema de seguridad es cada vez más pobre. De cada mil delitos que se cometen en el país, en sólo seis casos los delincuentes cumplen con prisión efectiva. ¿Cómo hemos llegado los argentinos a esta situación y qué hay detrás de estas cifras que nos dejan sin palabras?
Este libro intenta responder a estas preguntas mediante el análisis de estadísticas y de las principales teorías en la temática, además de entrevistar a los principales actores y responsables. Porque en el fenómeno del aumento del delito influyen numerosos factores como la desigualdad social, la penetración de las drogas, y el deterioro notable de instituciones como la justicia, la policía y el servicio penitenciario, que potencian la inseguridad e incrementan la sensación de impunidad e indefensión.
El panorama que se observa es sombrío; sin embargo, intentamos esbozar algunas soluciones a esta problemática, tomando de las experiencias internacionales y locales aquellas enseñanzas y prácticas que puedan generar mejoras en el mediano plazo, y que nos permitan vivir dignamente en este país y no sobrevivir cada día en una sociedad más violenta e injusta. Parte de los cambios necesarios dependen de que todos asumamos la responsabilidad que nos toca. Para dejar de ser “rehenes de la violencia” es imprescindible un cambio de mentalidad ya que coincidimos en que “no podremos superar nuestros problemas con la mentalidad que ayudó a generarlos”.