Eugenio Burzaco: "El corset que puso el gobierno anterior restringe la capacidad de las Fuerzas Armadas"

El presidente Mauricio Macri dijo ayer que quiere "unas FF.AA. brindando apoyo logístico a las fuerzas de seguridad para cuidar a los argentinos" y abrió el debate sobre el rol que deben tener en la actualidad y si debe sumar nuevas responsabilidades como cuidar la frontera o luchar contra el crimen organizado, el terrorismo y el narcotráfico.

El secretario de Seguridad de la Nación, Eugenio Burzaco, confirmó que el Gobierno estudia autorizar a las Fuerzas Armadas para que participen en operaciones de seguridad interior y que para ello se están analizando algunas cuestiones legales. "Estamos en un proceso de revisión. El caso más paradigmático es la reglamentación de la Ley de Defensa que hizo (Nilda) Garré en su momento, que decía que el Ejército solo podía actuar ante agresiones externas y en esa reglamentación se lo restringe diciendo que esas amenazas debían ser solo de una fuerza armada extranjera", explicó.

En declaraciones a Radio Mitre, Burzaco dijo que hoy en día es muy raro que se involucre a un Estado extranjero en un conflicto y puso como ejemplo los casos del ISIS, en Medio Oriente, o el conflicto en Ucrania, donde "no había un ejército de un Estado extranjero".

"En la mayoría de los Ejércitos del mundo las Fuerzas Armadas trabajan en ciberdefensa. Del otro lado de esos ataques no hay ejércitos extranjeros, hay hackers", continuó.

Macri junto al jefe del Estado Mayor General del Ejército, general de brigada Claudio Pasqualini

Macri junto al jefe del Estado Mayor General del Ejército, general de brigada Claudio Pasqualini

Para el funcionario, "el corset que puso el Gobierno anterior en el decreto, restringe la capacidad de las fuerzas armadas en formas que podrían ser útiles para la seguridad de Argentina, y preservar su mandato, cuidar la soberanía y el territorio".

Para poder avanzar con esta reforma, el Presidente debería revocar, eliminar o modificar el decreto 727/2006 que firmó Néstor Kirchner y que disponía que las FF.AA. "serán empleadas ante agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas de otros Estados", en línea con las leyes de defensa y de seguridad interior.

El funcionario aclaró que la seguridad interior tiene una restricción legal que no se va a sobrepasar. "Estamos en un proceso de análisis y recién cuando lo terminemos se anunciarán los alcances", agregó.

El Gobierno quiere autorizar a las FFAA para patrullar las fronteras

El Gobierno quiere autorizar a las FFAA para patrullar las fronteras

Citando a Macri , Burzaco agregó: "Ayer el Presidente dio el mandato para usar la logística del Ejército para colaborar en seguridad. El tema requiere un debate profundo, que ponga a las Fuerzas Armadas al servicio de la sociedad con los desafíos del siglo XXI".

"Nosotros tenemos móviles de Gendarmería que se desplazan miles de kilómetros en el país cada vez que hay un conflicto grave. Esta semana fueron 300 a Rosario. Si podemos usar los Hércules del Ejército o helicópteros el tiempo es mucho menor, más rápido y seguro", continuó.

Asimismo, Burzaco calificó de "hipócritas" a aquellos sectores kirchneristas que critican al Presidente. "Es el mismo gobierno anterior que reglamentó la ley de esa manera, en el 2011 hizo un decreto que se llamó Fortín Norte, que estableció que las FF.AA. podían en la frontera norte patrullar y colaborar en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado".

"Nos pueden ser útiles para ser más eficaces en nuestra tarea que es darle más seguridad a los ciudadanos. Hay que ver los alcances de la reforma. Algunos pueden ser aspectos reglamentarios de la ley y otros pueden ser reformas de la ley en su conjunto", concluyó.

Link a la nota en Infobae.


Agrupación Albatros: entrenamiento para enfrentar situaciones complejas

El secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, visitó la sede de la Agrupación Albatros, perteneciente a Prefectura Naval Argentina, en San Fernando (provincia de Buenos Aires). Allí pudo conocer cómo se prepara física y psicológicamente uno de los grupos de elite de las Fuerzas Federales para enfrentar distintas situaciones de riesgo y condiciones climáticas extremas.

La unidad conduce operaciones marítimas y fluviales, en lagos y zonas costeras. Pero además de las operaciones antiterroristas, se ocupan de operativos antidrogas, búsqueda de prófugos y salvamentos de personas.

Para ser parte de este grupo se requieren condiciones específicas y mucha resistencia. Pocos de los aspirantes llegan a ocupar un lugar. Y quienes lo hacen, cumplen con un exigente entrenamiento.


Mexicanización, por qué tiene razón el Papa

El aumento del consumo y de la producción local de drogas, sumado al poder de infiltración de las redes criminales, son una advertencia para toda la clase política. La reciente alerta pública del papa Francisco sobre el peligro de que Argentina se "mexicanice", es decir, que adquiera hábitos delictivos y padezca las consecuencias del avance del crimen organizado como aquel país, causaron gran impacto en la sociedad. Sus afirmaciones se potenciaron cuando advirtió que en el país no sólo ha aumentado el tráfico, sino también el consumo de estupefacientes y la producción local de drogas ilegales. La reacción del Gobierno fue, una vez más, negar la realidad y minimizar el problema, a pesar de lo difícil que es sostener este relato cuando ciudades como Rosario ya tienen una tasa promedio cercana a un homicidio intencional diario, que la ubican entre las 50 ciudades más violentas del mundo. Para poder poner en contexto estas frases, que son un llamado de atención no sólo al gobierno actual sino a toda la dirigencia nacional, creo conveniente analizar algunos indicadores alarmantes que sirven para comprender dónde estamos parados frente al avance narco y la magnitud del desafío que enfrentamos.

Fronteras porosas: así como México, que tiene como vecino al mayor consumidor de drogas ilegales del mundo, Estados Unidos, la Argentina tiene como vecinos a los principales productores mundiales de hoja de coca y su derivado, la cocaína (Bolivia, en el límite, y Perú y Colombia, cercanas). La debilidad de nuestra amplia frontera ha sido un elemento crítico para la expansión del negocio. La imposibilidad de controlar el espacio aéreo por donde entran los vuelos ilegales se debe a que éste no está plenamente radarizado, objetivo proclamado y siempre postergado, mientras la mayoría de nuestros vecinos tienen el 100% bajo control. Nuestra amplia frontera física, cada vez con menor presencia de gendarmes, prefectos y ausencia de tecnología de punta, son todos elementos que facilitaron la importación de estupefacientes. Primero para triangular a otros países y luego para acrecentar la provisión al consumo interno y la producción en laboratorios locales. Una aclaración importante frente a la desmentida de algunos funcionarios del gobierno nacional fue la que dio la Auditoría General de la Nación al revelar, en uno de sus últimos informes, que el año pasado se decomisaron más de 180 laboratorios, varios de ellos con capacidad de producción industrial de cocaína, es decir, con posibilidad de elaborar varias toneladas anuales.

Pérdida del control territorial: una de las características del avance del poder narco es que comienza a suplantar el poder del Estado en sectores concretos de la sociedad. Así sucedió en Colombia, donde llevó una década revertir la situación, y en México, donde en el norte del país hay una desarticulación casi total del Estado. En este aspecto, el caso argentino se asemeja más al brasileño, ya que el avance criminal no controla Estados o ciudades enteras, sino enclaves concretos dentro de las grandes urbes. Bandas criminales controlan ingresos y egresos en los barrios carenciados, toman como rehenes a la población y someten a muchos de sus miembros a transformarse en eslabones de la cadena criminal. Con una cultura del miedo y la extorsión desarrollan su negocio aprovechando la ausencia del Estado. No sólo en materia de seguridad, sino de infraestructura social básica.

Narcos regionales que operan localmente: la presencia en el país durante la última década de importantes líderes narcos mexicanos, peruanos y colombianos que fueron detenidos, asesinados, extraditados o simplemente transitaron impunes por nuestro territorio, como el caso del líder del Cartel de Sinaloa, el Chapo Guzmán, puso de manifiesto la impunidad con que se manejan. Otra característica de la evolución del narcotráfico es la transformación de bandas criminales locales en organizaciones complejas con capacidad de corromper, transportar, comercializar y ejercer la violencia a distintas escalas. En la Argentina actual existen varias bandas criminales, tan peligrosas como Los Monos, originarios de Rosario. Su expansión por fuera de la zona de influencia original demuestra su gran resiliencia, a pesar del encarcelamiento de algunos de sus líderes, y una gran capacidad para usar la violencia contra sus adversarios y el Estado mismo.

Mayores niveles de violencia: tal vez el elemento más característico del aumento del delito en los últimos años es precisamente la creciente violencia de los mismos. Violencia hasta la barbarie para amedrentar, obtener objetivos y sentar escarmientos que sustenten la permanencia y expansión del negocio. Rosario –con niveles de homicidios inusualmente elevados aun en términos regionales– no está sola en esa crisis: la ciudad de Santa Fe, Mar del Plata, Comodoro Rivadavia y distritos de los conurbanos del Gran Buenos Aires, Córdoba y Mendoza tienen todos tasas de homicidios intencionales endémicas por encima de 10 homicidios cada 100.000 habitantes.

La presencia narco se relaciona de tres maneras con el aumento de la violencia delictual y los homicidios. La primera es que las bandas criminales pelean por el control del territorio y esa puja se dirime a los tiros con la eliminación del adversario. La segunda es el efecto que tienen ciertas drogas "duras" en la psiquis del consumidor, que deteriora los límites inhibitorios y los lleva a cometer en muchos casos crímenes aberrantes. La última relación violencia-drogas ilegales es el vínculo sistémico que genera el consumo de algunas drogas, como por ejemplo el paco, que lleva a los jóvenes adictos a salir de caño o convertirse en soldaditos al servicio de las organizaciones, para sostener su adicción.

Aumento del consumo: un hecho distintivo de todos los países de la región es que con el paso del tiempo el narcotráfico evoluciona de ser un negocio eminentemente logístico –drogas de paso hacia otros mercados maduros– a un negocio de consumo masivo local. En ese momento las bandas criminales pelean para controlar el territorio y distribuyen las drogas en el creciente mercado de consumidores propios. Los datos de Naciones Unidas señalan que en diez años el consumo de marihuana y de cocaína en el país se ha duplicado y también que han crecido, a un ritmo aún mayor, el consumo de drogas sintéticas y el paco. El cálculo que realizamos junto a Sergio Berensztein en el libro El poder narco, que publicamos recientemente, señala que el mercado de consumo local de estupefacientes mueve cerca de un billón de dólares anuales en el país, dinero que es utilizado también para corromper y destruir las raíces mismas del Estado.

Aumento de la corrupción narco y debilidad institucional: el crimen organizado necesita corromper funcionarios públicos (fuerzas de seguridad, jueces, fiscales, funcionarios de aduana, concejales, intendentes, organismos de control, etc.) para conseguir impunidad, inacción, eliminar adversarios y desarrollar el negocio. Como señalan los especialistas, cuanto más alto el nivel de corrupción mayor nivel de penetración del narcotráfico en la sociedad. En el último año el jefe de la Policía de Santa Fe y los más altos jerarcas de la policía de Córdoba fueron detenidos e imputados como cómplices del desarrollo de bandas de narcos de esas provincias. Los casos de concejales e intendentes involucrados se suman cada mes que pasa. Este accionar corrosivo del poder narco se da en un contexto de debilidad institucional para enfrentar el creciente fenómeno con fuerzas de seguridad federales que fueron dispersadas por el país y con cada vez menor presencia en las fronteras. Los que quedan trabajan con juzgados federales colapsados por la cantidad de causas que deben tratar y a pesar de reclamos formales de la Corte Suprema para que se nombren funcionarios judiciales en juzgados federales de zonas críticas.

El Papa Francisco ha hecho un llamado de atención no sólo al Gobierno, sino a la clase dirigente toda, sobre la necesidad de abordar integralmente la problemática del narcotráfico y el consumo de drogas. Su voz no es nueva sobre este tema. Hace años, como cardenal de la Ciudad de Buenos Aires junto a los curas villeros que lo acompañaron en su gestión, denunció el avance del poder narco. Hoy su voz resuena aun con mayor fuerza y a escala mundial. Es tiempo de actuar, de revertir la amenaza de convertirnos en un narco-Estado y de trabajar por la esperanza de ser un país más justo y seguro para todos.

Por Eugenio Burzaco

Link a la nota original en La Nación


Eugenio Burzaco visitó el cuartel de Bomberos Voluntarios de San Isidro

El secretario de Seguridad de la Nación, Eugenio Burzaco, junto a su equipo visitó el cuartel de bomberos de San Isidro, una institución que acaba de cumplir 80 años y cuenta con un cuerpo activo de más de 100 bomberos capacitados para salvar vidas. “Los felicito por el trabajo que realizan día a día y por cuidar a los vecinos con tanto compromiso”, les dijo durante la recorrida por el cuartel central.


Eugenio Burzaco recorrió operativos de control en Mar del Plata

Eugenio Burzaco, secretario de seguridad de la Nación, visitó la ciudad de Mar del Plata para coordinar labores con las fuerzas federales. En ese marco, recorrió operativos de control de Policía Federal Argentina y visitó el barrio Centenario donde dialogó con vecinos. Allí le contaron que la seguridad en la zona “cambió mucho” desde la llegada de Prefectura Naval Argentina. “Estamos tranquilos, sabiendo que ellos están acá, cuidándonos permanentemente”, contó María Elena, una vecina histórica del barrio.

En diálogo con los medios locales, Burzaco señaló que “Mar del Plata venía de una etapa en la que había avanzado mucho el narcotráfico y eso había impactado en los niveles de violencia. Hizo que la ciudad tuviera una de las tasas de homicidios más elevadas del país. Con mucho trabajo, en estos tres años de gestión, se han visto disminuidos los homicidios en la ciudad”, dijo. Y resaltó un operativo que llevó adelante Prefectura Naval hace unos días, en el que se detuvo a una banda que operaba en el barrio Centenario, con 14 detenidos. “Para nosotros es importante no solo hacer grandes operativos en Mar del Plata como fue, por ejemplo, “Lavado Total”, sino estos operativos de organizaciones intermedias que muchas veces te llevan a las grandes bandas narcos.


“Para ser policía se requiere vocación, valor y compromiso”

Eugenio Burzaco participó junto a la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, del inicio del ciclo lectivo de la Escuela de Cadetes de la Policía Federal Argentina. El funcionario destacó la vocación, el valor y el compromiso de los jóvenes que emprenden la carrera policial, y brindó todo el apoyo desde la cartera de seguridad.

Bajo el nuevo esquema que le imprimió el gobierno nacional a la Policía Federal, como una institución especializada, con capacidad operativa y basada en el uso intensivo de la inteligencia criminal y la tecnología, los nuevos policías se formarán con un perfil proactivo, íntegro y dinámico, concentrados en la lucha contra el crimen organizado, en una institución cada vez más desplegada por todo el territorio nacional.


Narcotráfico: el valor de las acciones frente a las palabras

De acuerdo con la SEDRONAR, entre 2010 y 2016 el consumo de las principales drogas ilegales, cocaína y marihuana, aumentaron 104% y 115% respectivamente. Esta transformación que sufrió la Argentina responde a tres factores claramente definidos.

En primer lugar, tal como lo ha determinado la ONU, el consumo aumenta considerablemente cuando baja la percepción de riesgo sobre el consumo de una sustancia. Esta percepción de riesgo baja, cuando el Estado fracasa en prevenir e informar sobre la peligrosidad del consumo de esa sustancia. Durante este periodo, partes interesadas de la administración anterior, especialmente aquellas que coquetearon con el siniestro espejismo de la legalización, hicieron mucho para que esta percepción de riesgo baje notablemente, transformando así a Argentina en un país consumidor.

También fueron responsables de esta degradación, aquellos que deliberadamente omitieron, ocultaron y evitaron producir estadísticas, aunque sea precarias sobre la oferta y demanda de drogas, como así también de otros delitos, llevándonos a partir de 2008 a la edad oscura del análisis criminal. Muchos de quienes hoy critican las estadísticas difundidas por el gobierno en materia de criminalidad, ejercieron un sospechoso y cómplice silencio.

Finalmente, el factor más gravitante, el abandono de los esfuerzos por reducir el ingreso de drogas. Los agoreros de la derrota, militantes de escritorio, bajo el escudo de evitar supuestas “externalidades”, como el encarcelamiento de traficantes, impusieron la idea de la inutilidad del esfuerzo contra el tráfico de drogas. Prueba de esto, en 2015, Argentina incautó 4300 kilos de cocaína, solo un 33% en comparación con los 12.133 kg. que incautaría en 2017.

Se impuso así la idea de que la lucha contra el narcotráfico era fútil, que nada impide que las personas consuman drogas y que, por tanto, en una postura anarco-libertaria, el libre albedrío en materia de drogas debía regir al país.

Lo cierto es que, tal como lo sostienen las convenciones internacionales vigentes ratificadas por Argentina, el problema de las drogas debe ser atacado simultáneamente desde la demanda, pero también reduciendo su oferta. En este sentido, y en contra de los postulados de los legalizadores disfrazados de promotores de los derechos humanos de segunda generación, en estos tres años se han logrado importantes avances en materia de lucha contra el narcotráfico.

Desde 2015 aumentos un 26% la marihuana incautada, un 98% la cocaína y un 144% las drogas sintéticas, mientras que los procedimientos aumentaron un 100% y los detenidos un 147%. Producto de esta presión sobre el mercado de oferta, el gramo de cocaína aumento 94.9% en dólares ya que se comercializaba al equivalente a U$ 7,56 en septiembre de 2016, pasando a U$ 14,74 en febrero de 2018, último registro de la serie. Clara muestra de achicamiento del mercado.

Un artículo recientemente publicado en este medio, sospechosamente confundió el dato de febrero de 2018 extrapolándolo a marzo de 2019, alterando así su resultado.

Resulta curioso, que quienes critican la lucha contra el narcotráfico, lo hagan también sosteniendo que impacta en un crecimiento de las tasas delictivas. Para ellos, tenemos malas noticias que son buenas para el resto de los argentinos: la tasa de homicidios de argentina bajo un 20% de 2015 a 2017 y en los barrios mas comprometidos y con el Programa Barrios seguros, como en 1-11-14, bajaron un 93% entre 2015 y 2018.

Por tanto, se observa que, en el debate público, también se libra una batalla. Una batalla entre lo real y lo quimérico. Una batalla que a fuerza de realidad esta Administración va ganando. La confiscación de las drogas que arruinan proyectos de vida resulta ni más ni menos que una obligación moral dentro de una lucha contra el narcotráfico que es hoy una verdadera política de Estado.

Por Eugenio Burzaco y Martín Verrier. Secretario de Seguridad de la Nación y subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico, respectivamente.

Link a la nota original de Clarín.


Emotivo homenaje a los caídos y veteranos de Malvinas en Plaza San Martín

La presidente de la Comisión de Familiares Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, Fernanda Araujo, junto al presidente de la Fundación Criteria, Santiago Tito, donaron la histórica placa retirada del Cementerio de Darwin con la leyenda “Soldado Argentino solo conocido por Dios”. En breve se emplazará de manera permanente en el Cenotafio como memoria de las más de tres décadas en que más de un centenar de excombatientes fallecidos permaneció sin ser identificado.

En una ceremonia de máxima emotividad, el gobierno nacional y agrupaciones de ex combatientes rindieron homenaje a los caídos y veteranos de la Guerra de Malvinas en el cenotafio de Plaza San Martín, donde se colocó una de las placas de granito con la leyenda "Soldado argentino sólo conocido por Dios", retirada del cementerio de Darwin y donada a la ciudad de Buenos Aires tras el proceso de identificación de los soldados enterrados como NN.

El acto oficial se sumó a la ristra de homenajes a lo largo y ancho del país por el Día del Veterano y los Caídos de Malvinas que comenzaron anoche con la "Vigilia de Malvinas" seguida por miles de personas en la ciudad fueguina de Río Grande y continuó con la ceremonia que encabezó el presidente Mauricio Macri en la residencia de Olivos junto a familiares de los soldados recientemente identificados.

Allí también se colocó una placa con la leyenda: "Homenaje permanente del Estado Argentino a sus héroes de Malvinas e Islas del Atlántico Sur".

Si bien se trató de un acto protocolar, la ceremonia con honores militares en Retiro estuvo signada por la emoción visiblemente contendida en los rostros de cientos de ex combatientes y familiares, que desplegaron las banderas de guerra de las distintas agrupaciones militares, entonaron el Himno Nacional, la Marcha por Malvinas y colocaron ofrendas florales en el monumento que honra a los 649 soldados muertos en la contienda.

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, el Canciller Jorge Faurie, junto a Sergio Bergman, Eugenio Burzaco y  a las máximas autoridades del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, la Gendarmería, la Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria rindieron homenaje a los veteranos y caídos en el conflicto del Atlántico Sur

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, el Canciller Jorge Faurie, junto a Sergio Bergman, Eugenio Burzaco y  a las máximas autoridades del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, la Gendarmería, la Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria rindieron homenaje a los veteranos y caídos en el conflicto del Atlántico Sur

Luego se escuchó un estremecedor clarín, de la Banda de la Armada Argentina, con los sobrios acordes del minuto de silencio. Fue ese uno de los tantos momentos de recogimiento y donde el sentimiento nacional de irrenunciable soberanía sobre las islas del Atlántico sur cobró mayor intensidad.

Un ex combatiente honra a los 649 muertos en la guerra del Atlántico sur en el monumento de Retiro que los recuerda

Un ex combatiente honra a los 649 muertos en la guerra del Atlántico sur en el monumento de Retiro que los recuerda

El encuentro estuvo presidido por el ministro de Defensa, Oscar Aguad, canciller Jorge Faurie, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Teniente General Bari del Valle Sosa, junto a la plana mayor de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. También se sumaron autoridades nacionales, militares e invitados especiales.

En una breve intervención, el capellán militar Enrique Saguier Founrouge  bendijo "a la gran familia de la gesta de Malvinas" y reconoció a los muertos y a los sobrevivientes allí presentes. "Todos vamos a ser juzgados por lo que hacemos y no por lo que decimos, sepamos entonces seguir su ejemplo", expresó al dirigir su mirada al sector donde permanecían los veteranos.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, Bari Del Valle Sosa,  ex combatiente de Malvinas fue el encargado de evocar la gesta del Atlántico Sur

El jefe del Estado Mayor Conjunto, Bari Del Valle Sosa,  ex combatiente de Malvinas fue el encargado de evocar la gesta del Atlántico Sur

A su turno, el Teniente General Del Valle Sola, en el único discurso de la jornada, dijo que "nuestros veteranos de guerra son la expresión auténtica de dignidad y amor a nuestra patria. Tenemos la fortuna de ser contemporáneos de aquellos que estuvieron dispuestos a los máximos sacrificios. Algunos de esos héroes nos acompañan en esta ceremonia. Ojalá su ejemplo inspire en las jóvenes generaciones ese espíritu de solidaridad y entrega que es uno de los sustentos más valiosos que tienen las naciones".

Y continuó: "Como veterano de guerra, el sentir de esos días permanece intacto: orgullo por las acciones llevadas a cabo por quienes nos tocó combatir, tristeza por los camaradas que no volvieron y aquellos que nos fueron dejando con el paso de los años".

Más tarde, exhortó: "Aún con el doloroso saldo de la frustración que nos produce recordar la gesta, la Constitución Nacional nos obliga y convoca a recuperar nuestras Malvinas y demás islas. Es un compromiso y un mandato racional, maduro, absolutamente irrenunciable. Pero no bastan los puntuales y necesarios reclamos diplomáticos ni los merecidos homenajes a los caídos y a los veteranos. Es necesario también cultivar en las nuevas generaciones el conocimiento sobre nuestros derechos y un sentimiento de pertenencia, de respeto hacia un pasado que forma parte indefectiblemente de nuestro presente".

(Fotos: Adrián Escandar)

Link a la nota en Infobae.


Tráfico humano en Argentina: la ruta de los senegaleses vendedores de anteojos convertidos en esclavos

Anteojos truchos que serían vendidos por las víctimas.
Anteojos truchos que serían vendidos por las víctimas.

Por primera vez, la Justicia procesó y encarceló a una red de senegaleses que operan en Argentina por el delito de tráfico de personas. Las víctimas fueron sus propios compatriotas.

Fueron unos 80 en total. Engañados y bajo el compromiso de pagar casi 6.000 dólares americanos y después de un largo y fatigoso viaje -que incluía sobornos, pasaportes falsos y hasta cruzar a nado ríos fronterizos- ingresaban al país de manera ilegal para ser explotados por la organización.

Las víctimas, lejos de recibir el trabajo prometido en empresas, hoteles y restaurantes, eran obligados a vender en puestos callejeros de mercadería ilegal, sin recibir prácticamente nada hasta saldar la deuda contraída con los traficantes.

Tanto es así que en uno de los doce allanamientos ordenados por el juez federal Marcelo Martínez De Giorgi, los investigadores del Departamento Unidad Federal de Investigaciones Especiales de la Policía Federal Argentina encontraron ocultos en la vivienda del jefe de la banda mafiosa unos 61 pasaportes adulterados de ciudadanos senegaleses que habían hecho ingresar a la Argentina de manera clandestina a través de pasos fronterizos con Brasil.

Otras once víctimas fueron rescatadas mientras eran explotadas en puestos ambulantes de localidades porteñas de Flores y Liniers o en provincias como Misiones.

Las víctimas fueron las que permitieron desbaratar a la banda mafiosa gracias a los descarnados relatos que realizaron en primera persona. La causa revela la realidad de la esclavitud de la era moderna: la Argentina es una escala de los traficantes de personas.

Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad de la Nación, en diálogo con Infobae reconoció que "este es un logro muy importante para nosotros ya que es el primer caso en la Argentina en donde senegaleses terminan procesados y con prisión preventiva por el delito de tráfico de personas".

La falsa promesa de ser refugiado

La investigación, según describe Martínez De Giorgi, comenzó por una denuncia realizada el 14 de febrero de 2018 por el entonces subdirector de la Dirección Nacional de Migraciones y presidente de la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE), el abogado Julián Curi.

Ante la CONARE, cinco senegaleses que buscaban ser beneficiados con el status de refugiados relataron con lujo de detalles la maniobra a través de la cual ingresaron al territorio nacional de manera irregular con el apoyo logístico de la organización trasnacional con bases en la Argentina.

Primero eran contactados en Dakar, capital de Senegal, por un cómplice de  la banda. La promesa que recibían era que una vez que entraran a nuestro país, además de trabajo -gracias al cual saldarían rápidamente la deuda económica con los delincuentes- conseguirían gracias a sus contactos ser considerados como refugiados y tiempo después, obtendrían el preciado certificado de residencia precaria, algo que nunca sucedió.

Antes de salir de su país, cada uno de los senegaleses recibía un pasaporte falso de la República de Gambia, país de África occidental.

Se incautaron más de dos millones de pesos en mercadería trucha.

Se incautaron más de dos millones de pesos en mercadería trucha.

La salida de Senegal se realizaba con esos pasaportes truchos. Había un truco. Ese pasaporte era la puerta de entrada a Latinoamérica: los ciudadanos de Gambia pueden ingresar a Ecuador sin el visado consular. Ecuador, sin embargo, era la primera de muchas paradas para los futuros esclavos después de salir del continente africano.

El "representante" senegalés del líder de la organización en Argentina era Ibou Diagne, quien está acusasdo de exigirle a cada uno de los "reclutados" la suma de 2.700.000 francos CFA -al cambio actual 4.617 dólares- una cifra impagable para los empobrecidos hombres que buscaban un futuro venturoso en América.

También le solicitó cuatro fotos y el pasaporte senegalés. No lo sabían, pero ese documentoles iba a ser retenido al ingresar a la Argentina hasta pagar la deuda.

Todo lo requerido se lo entregaron a otro integrante de la organización, identificado en la causa como Aliou Djigo.

Un campamento en la selva: el mapa del tráfico humano

Después de cuatro meses de espera, Ibou Diagne, la mano derecha en Senegal del líder la asociación ilícita en la Argentina, les anunciaba a las víctimas que arrancaba el viaje al país de Lionel Messi.

Primero viajaron a la ciudad de Dakar. Allí se les entregaba el falso pasaporte de la República de Gambia, la reserva de un hotel en la ciudad de Quito, en la República de Ecuador y a cada uno 200.000 CFA -unos 342 dólares- que debían entregarle al policía del aeropuerto de Dakar para "realizar el registro de salida" sin inconveniente.

"Cuando salí del territorio senegalés pensé que viajaría directamente a la Argentina pero no fue así", le confió una de las víctimas al titular de la Comisión Nacional para los Refugiados y que después Martínez De Giorgi incorporó a la causa.

El senegalés, que en este caso habló bajo reserva de identidad, también contó que recién en el aeropuerto de Dakar se enteró que su primer destino era Ecuador.

"En ese momento el representante -del traficante que vivía en Bahía Blanca- me dijo que debía decirles a las autoridades migratorias que mi destino final era Brasil, no Argentina y que en Ecuador iba a haber alguien que me iba a recibir".

"Allí vi a una persona de esa nacionalidad en un cartel con mi nombre. Me llevó a un hotel, me sacó una fotografía con el celular y me dio un pasaje con un destino para mi desconocido y que no sabía leer. También me pidió una suma de dinero que no tenía y le entregué solo seiscientos dólares", continuó.

Más adelante, siempre en primera persona y a través de un traductor francés -ese es idioma oficial de su país, aunque también dominaba la lengua más popular de Senegal, el wolof- detalló que al otro día "abordé un micro y emprendí un viaje de un día y medio hasta una ciudad llamada Napolitano, la cual, después me enteré, es fronteriza con la República del Perú".

"Cuando bajé del micro no sabía dónde estaba, ni a dónde tenía que ir. Me quedé parado 15 minutos hasta que apareció una persona del lugar, me mostró desde el celular la foto que me habían tomado antes y me pregunto si era yo. Cuando le dije que sí, me hizo subir a un auto y me llevó a una casa".

Al ingresar a la vivienda, el hombre se encontró con otros ciudadanos senegaleses que también serían traficados a la Argentina pero que antes pasaría por Brasil. O al menos eso le dijeron. Pero a poco de retomar el camino, comprendería que aún faltaba mucha distancia por recorrer hasta llegar a la tierra prometida.

"En la residencia estuvimos unos treinta minutos hasta que otra persona, también ecuatoriano, nos pasó a buscar con una camioneta 4×4″.

"Nos trasladamos hasta las afueras de Napolitano. Allí nos encontramos con otra persona que nos pidió dinero para cruzar un río en bote. Como ninguno teníamos nada para darle, tuvimos que cruzar el río a pie y a veces a nadando. Nos dijeron que ese era un paso fronterizo sin control".

"Una vez que cruzamos el río, todos mojados y con hambre, otra persona que nos acompañó hasta una cabaña, no llegamos a secarnos cuando vinieron varios hombres con motos, eran peruanos. Nos llevaron hasta otro lugar donde había más ciudadanos de mi país".

Sin descanso alguno, los traficantes llevaron al numeroso grupo de senegaleses a otra terminal de micros dónde les entregaron pasajes con destino a la ciudad de Lima.

Mientras subían en caravana a los futuros esclavos de la globalización, otro integrantes de la banda los fotografiaba uno a uno.

De Lima, otro autobús los dejó en Cuzco. Para entonces, alguno de ellos había enfermado, necesitaban agua o comida. Pero no tenían un dólar encima y los otros pasajeros, lejos de ayudarlos, los despreciaban.

Ya en Cuzco, la capital "histórica" de Perú, otro de los delincuentes chequeaba la cara de los senegaleses con las fotos que había recibido desde Lima.

Las víctimas protestaron cuando se enteraron de que, después de una modesta comida servida en viandas de plástico; debían abordar un nuevo trasporte que los llevaría hasta Puerto Maldonado, una ciudad ubicada al sureste de Perú.

Después de una larga espera, se les acercó un taxista que dijo "era el encargado de llevar senegaleses".

Sin otra opción, y ya resignados a la voluntad de sus reclutadores, fueron alojados en una modesta casa y después a un hotel.

A la mañana siguiente, amontonados en un utilitario desvencijado, viajaron por caminos de tierra y pozos hasta San Francisco, una de las ciudades que limitan con Brasil.

Sin pasar por un control migratorio recalaron en Río Branco, la capital del estado de Arce, en el norte brasileño y una de las entradas a la selva amazónica.

El testigo, con lágrimas en los ojos, contó a las autoridades argentinas -que le negaron el estatus de refugiado, entre otras cosas por su ingreso ilegal al país- que durante dos día "estuvimos en un lugar similar a una densa selva y que llamaban 'el campamento de los senegaleses'".

A partir de ese momento, la víctima es separada del resto ya que algunos se quedarían realizando trabajos forzados para aserraderos brasileños, y otros, al parecer, solo llegarían a Misiones donde servirían para trabajar como manteros para la organización.

Él, en cambio, viajó en micro hasta la ciudad de San Pablo, de allí a Curitiba y Baracao.

En esa ciudad, quien lo recibió marcó un número en el celular. Del otro lado lo esperaba la voz de Nar Dieng, un argentino naturalizado que desde hace 17 años vive en Bahía Blanca y al que el juez Martínez De Giorgi, procesó y encarceló como jefe de una asociación ilícita que traficaba de manera ilegal a personas.

También le imputo los cargos de contrabando de mercadería y falsificación de marcas.

La Dirección Nacional de Investigaciones, a cargo de Rodrigo Bonini, colaboró codo a codo con el juzgado para desmantelar a la mafia. Bonini destacó ante una consulta de Infobae el trabajo en equipo y "el abordaje Multidisciplinario para hacer frente al crimen organizado".

"La Justicia federal y los diferentes organismos federales que trabajaron en la investigaciónlograron identificar y desmantelar la fase local de una red transnacional dedicada al tráfico de inmigrantes, golpeando además en su sistema logístico y de distribución de mercadería ilegal", explicó Bonini.

La llegada ilegal al país

Después de varias conversaciones con su compatriota en Argentina, la víctima le contó al juez que "Nar Dieng me dijo que un taxi me buscaría en Baracao. Eso ocurrió casi dos horas después. Me llevaron a una casa y de allí, en otro auto, me cruzaron por un paso fronterizo sin control migratorio a la ciudad de Eldorado, en Misiones".

Un día después, el senegalés abordó por fin el micro de larga distancia que casi treinta horas después lo depositó en la terminal de Retiro.

Ya en presencia del jefe de la organización, el hombre llegado de Senegal, le pidió su pasaporte original. Nar Dieng, en francés le respondió con una frase que no olvidaría: "Aún estas en Senegal, no vas a tener tu pasaporte hasta que no saldes la deuda". Su desventura, como la de los otros casi cien senegaleses traficados e identificados por el juzgado de Martínez De Giorgi, apenas comenzaba.

Su testimonio y la de otros once que declararon ante el magistrado llevaron al descabezamiento de la red de tráfico ilegal de senegaleses, con parte de la venta ilegal de mercadería robada y falsificada en lugares como Bahía Blanca, Eldorado, Mar del Plata, Monte Hermoso y la ciudad de Buenos Aires.

Allanamientos en Mar del Plata y Bahía Blanca.

Allanamientos en Mar del Plata y Bahía Blanca.

También se incautó mercadería trucha valuada en más de dos millones de pesos y una investigación aún en curso que se centra sobre la figura de un tal "Fernando", quien sería "empleado o funcionario de la Dirección Nacional de Migraciones" con quien el jefe de la mafia senegalesa mantenía conversaciones.

Además de Nar Dieng, el juez procesó y dictó la prisión preventiva de Amar Dieng, hermano del anterior, quien colaboró con el traslado de las víctimas desde Misiones a Buenos Aires; y de Ibrahima Alpha Djigo, el encargado del cruce ilegal de los senegaleses desde Brasil.

En el procesamiento, el juez destacó como agravantes que la banda trata de personas lo realizaban "mediante la utilización de documentación falsa de diversas nacionalidades para la obtención de un beneficio económico; situación que se agrava como consecuencia de las necesidades económicas de las víctimas en su país natal, sumado a la inexperiencia y desconocimiento de estos sobre la regulación migratoria y el idioma castellano".

Esclavitud moderna

La destacada investigación del juez Martínez De Giorgi no hace más que revelar una verdad que pocas veces se reconoce públicamente: el flagelo que viven los migrantes que son engañados y explotados por mafias trasnacionales.

Sobre el tema el secretario de Seguridad de la Nación Eugenio Burzaco asegura: "Venimos trabajando muy fuerte en esta problemática de esclavitud moderna. En la actualidad a nivel mundial pertenecemos a la categoría 1, que incluye a aquellas naciones que cumplen plenamente con los estándares para la erradicación de la trata de personas" y abundó: "Este esfuerzo nos ha permitido recuperar numerosas personas sometidas a distintas prácticas de trata laboral y sexual".

Marcelo Martínez De Giorgi, juez de la causa (Nicolás Stulberg)

Marcelo Martínez De Giorgi, juez de la causa (Nicolás Stulberg)

La ministra Bullrich, por su parte, reconoció que a su turno, que "En estos tres años de gestión hemos desbaratado muchas bandas de narcotraficantes e incautamos grandes cantidades de dogas. Esta vez después de una excelente investigación, se logró desbaratar una banda de senegaleses que realizaban tráfico de inmigrantes de su misma nacionalidad" y recordó que el trabajo del juzgado y las fuerzas de seguridad nacional "fue de mucho tiempo y mucha dedicación ya que se trataba de una red muy grande en nuestro país en donde tenían un sistema tan organizado que hasta les daban documentos falsos".

Link a la nota en Infobae.


Narcotráfico: no somos sólo un país de tránsito

El reciente atentado contra el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, en el que balearon su domicilio y sólo la suerte evitó una tragedia que lo involucrara a él o a su esposa, pone de manifiesto el grado de avance de la impunidad y la criminalidad narco en la Argentina. La ciudadanía tiene hoy una mayor conciencia de los hechos, porque los padece a diario, pues ya es hora de que la dirigencia política, toda, y por supuesto el Estado, asuman su responsabilidad y actúen para detener el asentamiento definitivo del narcotráfico en el país.

Históricamente, la Argentina fue un país de tránsito de drogas ilegales hacia mercados de consumo, sobre todo Europa y los Estados Unidos. La propia dinámica del negocio, el pago en droga, la liberalización del mercado sin políticas integrales sobre el tema y, por supuesto, la venalidad de algunos funcionarios, jueces, policías y comunicadores han hecho que la Argentina se transforme en un importante mercado de consumo y producción, con una injerencia regional del negocio ilegal muy significativa.

Se ha desarrollado, simultáneamente, un creciente mercado de consumo. Según las Naciones Unidas, en la última década duplicamos el consumo de marihuana y cocaína, con niveles de prevalencia muy similares a los mercados maduros de América del Norte y Europa.

La lógica se impuso porque los carteles que pasaban droga desde los países productores -Bolivia, Perú y Colombia- hacia el Norte les pagaban a los estadios intermedios en "especie", es decir, en drogas que éstos debían vender en el mercado local para hacerla efectiva. Se desarrolló así un mercado de consumo muy agresivo y una feroz pelea por el control del territorio para manejarlos. Esta lucha se dirime con asesinatos entre narcos o con la ejecución y exhibición de la muerte más cruel como escarmiento a aquellos que invaden el negocio de otra banda (lo vivimos y observamos en Rosario con estupor). También, con la corrupción y penetración en las policías, la Justicia y la política, como se verificó con el involucramiento de las más altas autoridades policiales de Santa Fe y Córdoba. Este año en Rosario se superarán los 200 homicidios intencionales, cifra que ubica a esa ciudad en una tasa de homicidios superior a Medellín o San Pablo (casi 20 homicidios intencionales cada 100.000 habitantes).

Más grave aún es que la Argentina se ha vuelto un país que produce la última etapa de elaboración de la cocaína. La Argentina exportaba precursores químicos para producir las drogas hasta su etapa final en los países de origen. Hace más de una década, la droga entra como pasta base al país y aquí se elabora la última etapa en laboratorios locales. Somos el país donde se decomisan más laboratorios o cocinas fuera de los tres grandes productores de coca, inclusive por arriba de Venezuela, según la Undoc (siglas en inglés de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito).

Me tocó participar de un operativo con la Policía Metropolitana en el que se detuvo a una banda que operaba cuatro laboratorios (dos en Capital, a pocas cuadras de la Casa Rosada, y dos en el Gran Buenos Aires) y varios centros de distribución. Allí la presencia fuerte y destructiva del paco, que es un derivado de la pasta base mezclado con cualquier porquería, es ofrecida a jóvenes para reclutarlos como esclavos al servicio de los narcos, matar a la competencia, distribuir la droga, prostituirse o defender a los jefes. La altísima dependencia y necesidad de consumo transforma a los "soldaditos" en el último eslabón de la cadena narco, el más débil y dispensable.

La presencia de líderes de carteles regionales que viven y operan en Puerto Madero o en importantes countries del Gran Buenos Aires es cada vez más notoria. Desde el ingreso de la mujer e hijo de Pablo Escobar, hace quince años, hasta la presencia cada vez más activa de nuevos líderes y segundas líneas de carteles mexicanos y colombianos. Todavía se recuerda el caso de Unicenter, seguido de otros tres asesinatos más de narcos colombianos en los años siguientes. Héctor Duque Ceballos, "Monoteto", era el segundo líder del cartel de la Cordillera y vivía en el barrio Ayres del Pilar, aun cuando tenía pedido de captura internacional de Colombia y de los Estados Unidos. Tenía registradas varias entradas y salidas del país. Lo mismo la intervención del cartel de Juárez y de Sinaloa en el caso de la efedrina, necesaria para la producción de metanfetaminas y otras drogas sintéticas, que terminó con el triple asesinato de General Rodríguez.

Pasamos de importar menos de una tonelada anual de efedrina para la producción de descongestivos en 2004 a más de 20 en 2007 (según Undoc, cinco veces la cantidad utilizada por toda la industria farmacéutica en los Estados Unidos, 30 veces más que Italia y 80 veces más que Chile). Nada de esto sería posible sin connivencia política y autoridades que miran para otro lado. La reciente detención en Pilar del colombiano Henry de Jesús López Londoño, "Mi Sangre", con familiares y cómplices viviendo varios meses en el país, pone de manifiesto la impunidad con la que se mueven los narcos. Los líderes de carteles internacionales operan y manejan sus negocios locales e internacionales desde la Argentina por la debilidad intrínseca del Estado, que les ha ido permitiendo instalarse.

Seguimos siendo un país colador donde es muy fácil penetrar por el espacio aéreo, que en más de un 90% se encuentra sin radarizar; con pasos fronterizos totalmente permeables, ríos y puertos sin control y aeropuertos donde salen recurrentemente importantes cantidades de drogas, como se verificó en el caso Juliá. En este contexto, tenemos a los gendarmes y prefectos desplegados en las grandes ciudades en vez de las fronteras, cumpliendo roles de policía comunitaria para la cual no están entrenados y con toda una serie de inconvenientes logísticos y operativos. Este desquicio en el sistema de seguridad interior lleva a que hoy las Fuerzas Armadas estén patrullando y cumpliendo roles de seguridad interior en la frontera, en franca violación a la ley de seguridad interior y de defensa. En la medida en que las drogas puedan circular con facilidad y elaborarse localmente, y los narcos puedan actuar con impunidad, el nivel de consumo local va a seguir aumentando y la violencia asociada a la pelea entre bandas narco va a seguir dejando su tendal de muertos en las grandes ciudades.

Ante estas crudas evidencias, las autoridades nacionales reaccionan negando la realidad, ya sea ocultando las cifras del delito (las estadísticas más actualizadas son de 2009), hablando de "sensación de inseguridad" o, más recientemente, con acciones espasmódicas y mediáticas que no siguen una lógica estratégica ni una acción inteligente producto de una política de Estado.

Llegó la hora de decir ¡basta!, de reaccionar con decisión e inteligencia ante la impunidad y la connivencia con la que se mueven estas mafias en el país. No podemos esperar otros dos años a que haya un cambio de Gobierno para ver si se aborda en profundidad esta amenaza que atenta directamente contra las raíces del mismo Estado. Tenemos que deponer visiones políticas partidarias y tratar de trabajar en conjunto, exigir y ayudar al Gobierno nacional y a los gobiernos provinciales antes de que sea tarde. Los narcos ya vinieron por nuestras instituciones y, lo que es más grave, por nosotros y nuestros hijos. Es hora de decir basta y de actuar en concreto con planes y soluciones reales.

Fuente: La Nación